lo difícil no es encontrar ese abrazo que sea puerto, cuando se está a la deriva esas mismas ganas de todo, y pese a todo y a todos esa piel que sea justo el talle de tu cuerpo, a tu medida ese amor que sea sin medida, y tan grande como el tuyo lo difícil no es encontrarlo lo difícil es hacerlo durar
lunes, 13 de agosto de 2012
domingo, 12 de agosto de 2012
DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DEL NIÑO
Los niños tienen derecho a...
1...la igualdad, sin distinción de raza, credo o nacionalidad.
2...una protección especial para su desarrollo físico, mental y social.
3...un nombre y una nacionalidad.
4...una alimentación, vivienda y atención médica adecuadas
5...una educación y cuidados especiales para el niño física o mentalmente disminuido.
6...comprensión y amor por parte de los padres y la sociedad.
7...recibir educación gratuita y a disfrutar de los juegos.
8...ser primero en recibir ayuda en casos de desastre.
9...ser protegido contra el abandono y la explotación en el trabajo.
l0...formarse en un espíritu de solidaridad, comprensión, amistad y justicia
Colecta de juguetes para niños de Tafí del Valle
DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DEL NIÑO:
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viernes, 10 de agosto de 2012
Todos somos LIBERALES (Mario Vargas Llosa)
La palabra de moda es liberal. Pasa con ella lo que, en los sesenta, con las palabra socialista y social, a las que todos los políticos y los intelectuales se arrimaban, pues, lejos de ellas, se sentían en la condición de dinosaurios ideológicos. El resultado fue que corno todos eran socialistas o, por lo menos, sociales o socialdemócratas, social cristianos, social progresistas” aquellas palabras se cargaron de imprecisión. Representaban tal mezcolanza de ideas, actitudes y porqués que dejaron de tener una significación precisa y se volvieron estereotipos que adornaban las solapas oportunistas de gentes y partidos.
Ahora todos somos liberales. Lo que equivale a nadie es liberal. Para algunos, liberal y liberalismo tienen una exclusiva connotación económica y se asocian a la idea del mercado y la competencia. Para otros es una manera educada de decir conservador, e incluso troglodita. Muchos no tienen la menor sospecha de lo que se trata, pero comprenden, eso si, que son palabras de fogosa actualidad política, que hay, por tanto, que emplear (exactamente como en los cincuenta había que hablar de compromiso; en los sesenta, de alineación; en los setenta, de estructura, y en los ochenta de perestroika).
Si uno quiere ser entendido cada vez que emplea los vocablos liberal y liberalismo conviene que los acompañé de un predicado especificando que pretende decir al decirlos. Ello es necesario para salir al fin del embrollo político-linguistico en el que hemos vivido gran parte de nuestra vida independiente.
Los liberales del siglo XIX, en América Latina, fueron individuos y partidos que se enfrentaban a los llamados conservadores en nombre del laicismo. Combatían la religión de Estado y querían restringir el poder politico y a veces económico de la Iglesia, en nombre de un abanico de mentores Ideológicos desde Rosseau y Montesquieu hasta los jacobinos y enarbolaban las banderas de la libertad de pensamiento y de creencia, de la cultura laica, contra el dogmatismo y el oscurantismo de la ortodoxia religiosa.
Hoy podemos damos cuenta que, en esa batalla de casi un siglo, tanto liberales como conservadores quedaron entrampados en un conflicto monotematico excéntrico a los grandes problemas: ser adversarios o defensores de la religión católica. Así contribuyeron decisivamente a desnaturalizar las palabras, las doctrinas y valores implícitos a ellas con que vesta a sus acciones políticas.
Lo cierto es que el pensamiento liberal estuvo siempre contra el dogma contra todos los dogmas, incluido el dogmatismo de ciertos liberales pero no contra la religión católica ni ninguna otra y que mas bien la gran mayoria de filósofos y pensadores del liberalismo fueron y son creyentes y practicantes de alguna religión. Pero si se opusieron siempre a que, identificada con el Estado, la religión se volviera obligatoria: es decir, que se privara al ciudadano de aquello que para el liberalismo es el mas preciado bien: la libre elección. Ella esta¡ en la raíz del pensamiento liberal, así como el individualismo, la defensa del Individuo singular de ese espacio autónomo de la persona para decidir sus actos y creencias que se llama soberanía, contra los abusos y vejámenes que pueda sufrir de parte de otros individuos o de parte del Estado, monstruo abstracto al que el liberalismo, desde el siglo XVIII señalo como el gran enemigo potencial de la libertad humana al que era imperioso limitar en todas sus Instancias para que no se convirtiera en un Moloch devorador de las energías y movimientos de cada ciudadano.
La critica del Estado grande como fuente de injusticia e ineficiencla de la doctrina liberal tiene en nuestros países vigencia dramática. Unos más, unos menos, todos padecen un gigantismo estatal del que han sido tan responsables nuestros llamados liberales como los conservadores. todos contribuyeron a hacerlo crecer, extendiendo sus funciones y atribuciones, cada vez que llegaban al gobierno, porque, de ese modo, pagaban a su clientela, podían distribuir prebendas y privilegios, y, en una palabra, acumulaban más poder.
De ese fenómeno han resultado muchas de las trabas para la modernización de América Latina: el reglamentarismo asfixiante, esa cultura del tramite que distrae esfuerzos e inventivas que deberían volcarse en crear y producir, la inflación burocrática que ha convertido a nuestras instituciones en paquidermos ineficientes y a menudo corrompidos; esos vastos sectores públicos expropiados a la sociedad civil y preservados de la competencia, que drenan inmensos recursos a la sociedad, pues sobreviven gracias a cuantiosos subsidios y son el origen del crónico déficit fiscal y su correlato: la Inflación.
El liberalismo está contra todo eso, pero no está contra el Estado, y en eso se diferencia del anarquismo, que quisiera acabar con aquél. Por el contrario, los liberales que no sólo aspiran a que sobrevivan los estados sino a que ellos sean lo que precisamente no son en América Latina: capaces de hacer cumplir las leyes y de prestar aquellos servicios, como administrar Justicia y preservar el orden público, que les son inherentes. Porque existe una verdad poco menos que axiomática: que mientras más grande es el Estado, es más débil, más corrupto y menos eficaz.
Es lo que pasa entre nosotros. El Estado se ha arrogado toda clase de tareas, muchas de las cuales estarían mejor en manos particulares, como crear riqueza o proveer seguridad social. Para ello ha tenido que establecer monopolios y controles que desalientan la iniciativa creadora del individuo y desplazan el eje de la vida económica del productor al funcionario, alguien que, dando autorizaciones y firmando decretos, enriquece, arruina o mantiene estancadas a las empresas. Este sistema enerva la creación de riqueza, pues lleva al empresario a concentrar sus esfuerzos en obtener prebendas de poder politico, a corromperlo o aliarse con él, en vez de servir al consumidor. Pero además, el mercantilismo provoca una progresiva pérdida de legitimidad de ese Estado al que el grueso de la población percibe como una fuente continua de discriminación o Injusticia.
Ahora todos somos liberales. Lo que equivale a nadie es liberal. Para algunos, liberal y liberalismo tienen una exclusiva connotación económica y se asocian a la idea del mercado y la competencia. Para otros es una manera educada de decir conservador, e incluso troglodita. Muchos no tienen la menor sospecha de lo que se trata, pero comprenden, eso si, que son palabras de fogosa actualidad política, que hay, por tanto, que emplear (exactamente como en los cincuenta había que hablar de compromiso; en los sesenta, de alineación; en los setenta, de estructura, y en los ochenta de perestroika).
Si uno quiere ser entendido cada vez que emplea los vocablos liberal y liberalismo conviene que los acompañé de un predicado especificando que pretende decir al decirlos. Ello es necesario para salir al fin del embrollo político-linguistico en el que hemos vivido gran parte de nuestra vida independiente.
Los liberales del siglo XIX, en América Latina, fueron individuos y partidos que se enfrentaban a los llamados conservadores en nombre del laicismo. Combatían la religión de Estado y querían restringir el poder politico y a veces económico de la Iglesia, en nombre de un abanico de mentores Ideológicos desde Rosseau y Montesquieu hasta los jacobinos y enarbolaban las banderas de la libertad de pensamiento y de creencia, de la cultura laica, contra el dogmatismo y el oscurantismo de la ortodoxia religiosa.
Hoy podemos damos cuenta que, en esa batalla de casi un siglo, tanto liberales como conservadores quedaron entrampados en un conflicto monotematico excéntrico a los grandes problemas: ser adversarios o defensores de la religión católica. Así contribuyeron decisivamente a desnaturalizar las palabras, las doctrinas y valores implícitos a ellas con que vesta a sus acciones políticas.
Lo cierto es que el pensamiento liberal estuvo siempre contra el dogma contra todos los dogmas, incluido el dogmatismo de ciertos liberales pero no contra la religión católica ni ninguna otra y que mas bien la gran mayoria de filósofos y pensadores del liberalismo fueron y son creyentes y practicantes de alguna religión. Pero si se opusieron siempre a que, identificada con el Estado, la religión se volviera obligatoria: es decir, que se privara al ciudadano de aquello que para el liberalismo es el mas preciado bien: la libre elección. Ella esta¡ en la raíz del pensamiento liberal, así como el individualismo, la defensa del Individuo singular de ese espacio autónomo de la persona para decidir sus actos y creencias que se llama soberanía, contra los abusos y vejámenes que pueda sufrir de parte de otros individuos o de parte del Estado, monstruo abstracto al que el liberalismo, desde el siglo XVIII señalo como el gran enemigo potencial de la libertad humana al que era imperioso limitar en todas sus Instancias para que no se convirtiera en un Moloch devorador de las energías y movimientos de cada ciudadano.
La critica del Estado grande como fuente de injusticia e ineficiencla de la doctrina liberal tiene en nuestros países vigencia dramática. Unos más, unos menos, todos padecen un gigantismo estatal del que han sido tan responsables nuestros llamados liberales como los conservadores. todos contribuyeron a hacerlo crecer, extendiendo sus funciones y atribuciones, cada vez que llegaban al gobierno, porque, de ese modo, pagaban a su clientela, podían distribuir prebendas y privilegios, y, en una palabra, acumulaban más poder.
De ese fenómeno han resultado muchas de las trabas para la modernización de América Latina: el reglamentarismo asfixiante, esa cultura del tramite que distrae esfuerzos e inventivas que deberían volcarse en crear y producir, la inflación burocrática que ha convertido a nuestras instituciones en paquidermos ineficientes y a menudo corrompidos; esos vastos sectores públicos expropiados a la sociedad civil y preservados de la competencia, que drenan inmensos recursos a la sociedad, pues sobreviven gracias a cuantiosos subsidios y son el origen del crónico déficit fiscal y su correlato: la Inflación.
El liberalismo está contra todo eso, pero no está contra el Estado, y en eso se diferencia del anarquismo, que quisiera acabar con aquél. Por el contrario, los liberales que no sólo aspiran a que sobrevivan los estados sino a que ellos sean lo que precisamente no son en América Latina: capaces de hacer cumplir las leyes y de prestar aquellos servicios, como administrar Justicia y preservar el orden público, que les son inherentes. Porque existe una verdad poco menos que axiomática: que mientras más grande es el Estado, es más débil, más corrupto y menos eficaz.
Es lo que pasa entre nosotros. El Estado se ha arrogado toda clase de tareas, muchas de las cuales estarían mejor en manos particulares, como crear riqueza o proveer seguridad social. Para ello ha tenido que establecer monopolios y controles que desalientan la iniciativa creadora del individuo y desplazan el eje de la vida económica del productor al funcionario, alguien que, dando autorizaciones y firmando decretos, enriquece, arruina o mantiene estancadas a las empresas. Este sistema enerva la creación de riqueza, pues lleva al empresario a concentrar sus esfuerzos en obtener prebendas de poder politico, a corromperlo o aliarse con él, en vez de servir al consumidor. Pero además, el mercantilismo provoca una progresiva pérdida de legitimidad de ese Estado al que el grueso de la población percibe como una fuente continua de discriminación o Injusticia.
martes, 7 de agosto de 2012
Amores imposibles-Ismael Serrano
Amores imposibles Ismael Serrano (AMV) - YouTube:
Cuando caiga la tarde, lo verás salir
arrastrando de casa el calor del hogar.
Cortará alguna flor, besará a su mujer,
perseguirá la estela de un comenta fugaz.
Y en la calle lo verás abrir la flor de su secreto.
Y empezará a soñar.
Quizá vaya al billar a mirar hombres y posturitas.
Quizá invente una cita
con un Adonis para él.
Ningún hombre lo amó.
A nadie reveló su pasión y los juegos,
el deseo clandestino.
No hubo cartas de amor,
no hubo día del orgullo.
No le devolverán los veranos perdidos.
Y Cernuda lo ve suspirar, triste, desde el Parnaso.
San Sebastián asaetado reza por tus pecados,
llora por ti, no olvida
al que sufre en silencio
a su oveja perdida.
Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella.
Amores imposibles
que escriben en canciones
el trazo de una estrella.
Cartas que nunca se envían.
Botellas que brillan
en el mar del olvido.
Nunca dejes de buscarme
la excusa más cobarde
es culpar al destino.
Cuando salga de clase, lo volverá a encontrar
en el lado salvaje, tras el humo del hash.
Él, dulce calavera. Él, corsario de barrio.
Ella, dulce muñeca. Ella, seria y formal.
Él no escucha el rumor de sus alas si pasa a su lado.
Pobre Blancanieves,
nuestro príncipe prefiere a la madrastra,
a la mala del cuento.
Él será la manzana
donde duerme el veneno.
Ella soñará un verso que él nunca escuchará.
Él no trepará sus trenzas una noche de invierno.
Ella soñará un viaje y no habrá despedidas.
Ni canciones de amor, ni Capuleto y Montesco.
Crecerán y en la espuma del tiempo
se deshacen sus sueños.
No quedará ni un recuerdo,
ni en la noche un lamento.
Quizá una leve herida
que lavará el olvido
o el agua de la clepsidra.
Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella.
Amores imposibles
que escriben en canciones
el trazo de una estrella.
Cartas que nunca se envían.
Botellas que brillan
en el mar del olvido.
Nunca dejes de buscarme.
La excusa más cobarde
es culpar al destino.
Caminando hacia el sur, tomando la autopista,
han abierto un garito, muy cerquita del pueblo,
donde huríes desnudas venidas de cien mundos
celebran cada noche catorce de febrero.
Y en la aldea un hombre suspira si el neón se ilumina.
No tuvo Eva este Adán,
no hubo asiento de atrás,
ni caricias, ni cartas perfumadas,
no hubo cita en el parque.
No hubo chicas de Plan.
Cuando caiga la noche lo verás entrar
como cada domingo aseado y puntual.
La encontrará en la barra, como a un delfín varado
que ha perdido su estrella, que un día expulsó el mar.
Ella escucha y él, enamorado, desnuda sus miedos.
Entre el ruido, benjamines de champán
y otros delfines cobrando su rescate
a náufragos perdidos
sueña raptar a su amante.
Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella...
Cuando caiga la tarde, lo verás salir
arrastrando de casa el calor del hogar.
Cortará alguna flor, besará a su mujer,
perseguirá la estela de un comenta fugaz.
Y en la calle lo verás abrir la flor de su secreto.
Y empezará a soñar.
Quizá vaya al billar a mirar hombres y posturitas.
Quizá invente una cita
con un Adonis para él.
Ningún hombre lo amó.
A nadie reveló su pasión y los juegos,
el deseo clandestino.
No hubo cartas de amor,
no hubo día del orgullo.
No le devolverán los veranos perdidos.
Y Cernuda lo ve suspirar, triste, desde el Parnaso.
San Sebastián asaetado reza por tus pecados,
llora por ti, no olvida
al que sufre en silencio
a su oveja perdida.
Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella.
Amores imposibles
que escriben en canciones
el trazo de una estrella.
Cartas que nunca se envían.
Botellas que brillan
en el mar del olvido.
Nunca dejes de buscarme
la excusa más cobarde
es culpar al destino.
Cuando salga de clase, lo volverá a encontrar
en el lado salvaje, tras el humo del hash.
Él, dulce calavera. Él, corsario de barrio.
Ella, dulce muñeca. Ella, seria y formal.
Él no escucha el rumor de sus alas si pasa a su lado.
Pobre Blancanieves,
nuestro príncipe prefiere a la madrastra,
a la mala del cuento.
Él será la manzana
donde duerme el veneno.
Ella soñará un verso que él nunca escuchará.
Él no trepará sus trenzas una noche de invierno.
Ella soñará un viaje y no habrá despedidas.
Ni canciones de amor, ni Capuleto y Montesco.
Crecerán y en la espuma del tiempo
se deshacen sus sueños.
No quedará ni un recuerdo,
ni en la noche un lamento.
Quizá una leve herida
que lavará el olvido
o el agua de la clepsidra.
Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella.
Amores imposibles
que escriben en canciones
el trazo de una estrella.
Cartas que nunca se envían.
Botellas que brillan
en el mar del olvido.
Nunca dejes de buscarme.
La excusa más cobarde
es culpar al destino.
Caminando hacia el sur, tomando la autopista,
han abierto un garito, muy cerquita del pueblo,
donde huríes desnudas venidas de cien mundos
celebran cada noche catorce de febrero.
Y en la aldea un hombre suspira si el neón se ilumina.
No tuvo Eva este Adán,
no hubo asiento de atrás,
ni caricias, ni cartas perfumadas,
no hubo cita en el parque.
No hubo chicas de Plan.
Cuando caiga la noche lo verás entrar
como cada domingo aseado y puntual.
La encontrará en la barra, como a un delfín varado
que ha perdido su estrella, que un día expulsó el mar.
Ella escucha y él, enamorado, desnuda sus miedos.
Entre el ruido, benjamines de champán
y otros delfines cobrando su rescate
a náufragos perdidos
sueña raptar a su amante.
Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella...
sábado, 4 de agosto de 2012
Lo Ves (Alejandro Sanz)
Nuestro amor era igual
Que una tarde de abril
Que también es fugaz
Como ser feliz
Pudo ser y no fué
Por ser la vida como es
Nos dió la vuelta del revés
Lo ves, lo ves
Nuestro amor era igual
Que una mañana sin fin
Imposible también como no morir
Dejó de ser o será
Porque el diablo es como es
Juega contigo al esconder
Lo ves, lo ves
Y ahora somos como
Dos extraños más
Que van quedándose detrás
Yo sigo enamorado
Y tú sigues sin saber si lo has estado
Y si te quize alguna vez
Lo ves, lo ves
Después nos hemos vuelto a ver
Alguna vez y siempre igual
Como dos extraños más
Que van quedándose detrás
Este extraño se ha entregado
Hasta ser como las palmas de tus manos
Y tú solo has actuado
Yo aún sabiendo que mentias me calle
Y me preguntas si te ame
Lo ves, lo ves.
Yo que lo había adivinado
Y tú sigues sin saber que se ha acabado
Por una vez escuchame
Lo ves, lo ves.
Mirandonos aquí diciendo adios
viernes, 3 de agosto de 2012
Fernando Pessoa: ¿Qué es el tiempo para que yo lo aproveche?
Escribiendo un
1. "Hoy es siempre Todavia"
2. "Carpe Diem"
3. "Vive como si este día fuera el ultimo"
4. "El tiempo fluye como un rio"
5. "Estamos hechos de nuestra memoria"
...Me encontré con un poema de Fernando Pessoa sobre este tema, y dice mas o menos lo siguiente:
Ensayo sobre el Tiempoque hasta ahora vamos por la mitad, a saber:
1. "Hoy es siempre Todavia"
2. "Carpe Diem"
3. "Vive como si este día fuera el ultimo"
4. "El tiempo fluye como un rio"
5. "Estamos hechos de nuestra memoria"
...Me encontré con un poema de Fernando Pessoa sobre este tema, y dice mas o menos lo siguiente:
¡APROVECHAR el tiempo!
Pero qué es el tiempo, ¿para que yo lo aproveche?
¡Aprovechar el tiempo!
Ni un día sin línea…
El trabajo honesto y superior…
El trabajo para Virgilio, para Milton…
¡Pero es tan difícil ser honesto o ser superior!
¡Es tan poco probable ser Milton o ser Virgilio!
¡Aprovechar el tiempo!
Arrancar del alma los pedazos precisos —ni más ni menos—
Para con ellos juntar los cubos ajustados
Que hacen estampas ciertas en la historia
Y están ciertas también del lado de abajo, que no se ve…
Poner las sensaciones en castillo de naipes, pobre China de las veladas,
Y los pensamientos en dominó, igual contra igual,
Y la voluntad en carambola difícil…
Imágenes de juegos o de paciencias o de pasatiempos—
Imágenes de vida, imágenes de las vidas, Imagen de la Vida.
Verbalismo…
Sí, verbalismo…
¡Aprovechar el tiempo!
No tener un minuto que desconozca el examen de conciencia..
No tener un acto indefinido ni ficticio…
No tener un movimiento disconforme con propósitos…
Buenas maneras del alma…
Elegancia de persistir…
¡Aprovechar el tiempo!
Mi corazón está cansado como un mendigo verdadero.
Mi cerebro está listo como un bulto colocado en un rincón.
Mi canto (¡verbalismo!) está tal como está y es triste.
¡Aprovechar el tiempo!
Desde que comencé a escribir pasaron cinco minutos.
¿Los aproveché o no?
Si no sé si los aproveché, ¡¿qué sabré de otros minutos?!
Pasajera que viajas tantas veces en el mismo compartimento conmigo
En el tren suburbano,
¿Llegaste a interesarte en mí?
¿Aproveché el tiempo mirándote?
¿Cuál fue el ritmo de nuestro sosiego en el tren andante?
¿Cuál fue el entendimiento que no llegamos a tener?
¿Cuál fue la vida que hubo en esto? ¿Qué fue esto para la vida?
¡Aprovechar el tiempo!
¡Ah, déjenme que no aproveche nada!
¡Ni tiempo, ni ser, ni memorias de tiempo o de ser!
Déjenme ser una hoja de árbol, sacudida por la brisa,
La polvareda de un camino, involuntario y solo,
El arroyo casual de las lluvias que se acaban,
El surco que hacen en los caminos las ruedas mientras no vienen otras,
El trompo del muchacho que va a detenerse,
Y oscila, con el mismo movimiento que tiene la tierra,
Y se estremece, con el mismo movimiento que tiene el alma,
Y cae, como caen los dioses, en el suelo del Destino.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Ensayo sobre el tiempo V (Somos lo que fuimos)
En la nota anterior me había preguntado: ¿Que pasaría si te dijera que el presente no existe?
Existiera o no la posibilidad de percibir el presente, de detener el tiempo lo único cierto es el PASADO.
Si yo hablo del presente, estoy hablando de una entidad abstracta. La sensación que tenemos acerca de que ha transcurrido el tiempo es un mensaje que recibimos del exterior, que traducimos y transmitimos a nuestro interior; es sólo un estímulo que sufre nuestro consciente, y que es abstraído, organizado e interpretado por la misma conciencia del ser a través del proceso de percepción. El tiempo es un estímulo.
...Y el pasado es sólo el eco producido por el presente,alejarse del presente es ensalzarse en el pasado, y esto sugiere remontarse en el comienzo o el fin.
Somos lo que fuimos, construcciones temporales, es cierto que el pasado ya no existe,
pero ha dejado en nosotros su huella.
Estamos hechos de pasado,
de cubos de basura sin bolsa,
manchados por los residuos
del tiempo.
Sabemos del pasado con toda seguridad que es tan irrecuperable como
incorregible: no hay quien nos lo devuelva ni es sensato quererlo diferente de lo
que fue.
"El tiempo pasa en el momento en que algo ya está lejos de mí". Mi presente —o lo que era mi presente— ya es el pasado.
No seríamos ocasionalmente melancólicos si el pasado no fuese remoto e irrecuperable; pero tampoco tendríamos esta experiencia de la melancolía si, abrumados por la evidencia de lo que hemos perdido, no dispusiéramos de los órganos capaces de devolverle, en la memoria doliente y la fantasía, su actualidad y su presencia sensible a lo que se nos escapó para siempre.
Jean-Paul Sartre opinaba que estamos hechos, en parte, de nuestro pasado:
"[...]el hombre es facticidad por su pasado: el pasado es la parte de nosotros que ya está hecha, terminada, y, como tal, que no podemos modificar; en tanto que busco realizar una meta hago mi propio ser, soy sujeto, pero en la medida en que tengo una historia, una biografía, ya soy, tengo rasgos con los que debo contar, que me pueden definir, soy un objeto[...]"
Si estamos hechos de nuestro pasado, de nuestra memoria, quizá podamos reflejarnos en un espejo, pero ¿Que imagen nos devolverá ese espejo?:
Buscando en el pasado,
encontré un espejo enterrado,
lo tome entre mis manos,
lo limpie lo mas que pude,
y aunque permanecía opaco,
esperaba que reflejara mi rostro,
que delineara mi vida,
mis caminos y mis días pasados...
pero no reflejo nada,
ni siquiera una imagen borrosa,
o un contorno nebuloso, nada
¿por qué? ¿No había vivido?,
Seguramente si, o ¿quizás no?....
El espejo no me dijo nada del pasado,
no me dijo nada del tiempo,
del mundo que fue mío...
y que no recuerdo.(CDV)
Continuara...
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PRO Vida
¿Que es el aborto?, no es mas que una ficción. La vida es un misterio #PROVida youtube.com/watch?v=cdCfEO…
— Cristian Diaz Valdez (@cridival352) marzo 15, 2012

