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viernes, 28 de enero de 2011

Déjà vu – Una experiencia de lo ya visto


¿Nunca te ha sucedido que ante una situación parece que ya la habías vivido en un pasado? ¿Te crees con poderes ocultos o meramente piensas que es un fallo en tu cerebro? Esos fenómenos se conocen como “déjà vu”, fue estudiado por un investigador psíquico francés llamado Emile Boirac y lo separo en dos secuencias, la de familiaridad, la de sobrecogimiento. Se pueden distinguir varios tipos de “déjà vu”:
Déjà vecu: Es el mas típico y mas experimentado y se trata de la sensación en si misma de ver algo que ya ocurrido.
Déjà senti: Según los científicos este tipo solo se trata de un suceso mental se diferencia del deja vecu en que este crees sentir algo que ya habías sentido antes.
Déjà visite: Este es el más extraño y en ocasiones se presenta como la sensación de ya haber visitado un lugar. En ocasiones los que lo han vivido han sido capaces de encontrar el camino por una ciudad o un lugar y no perderse en el intento. Suele relacionarse con experiencias paranormales.
Como he dicho antes estos tres tipos de deja vu presentan unos rasgos generales como pueden ser la familiaridad y la extrañeza de la situación. Este fenómeno suele producirse tan solo durante uno segundos, las personas creen en un momento determinado haber vivido ya una situación determinada, con esto, comienza una sensación de extrañeza que recorre todo tu cuerpo y que no resulta nada tranquilizante. El presente se transforma en el pasado y se pierde el orden de la línea temporal durante unos instantes e incluso lo llegas a relacionar con una experiencia paranormal o poder oculto.
En cuanto a las explicaciones acerca de este fenómeno se pueden observar los distintos puntos de vista de los científicos y los investigadores paranormales:
Los científicos
Los psicólogos y neurólogos consideran el “Déjà vu” como una especie de cortocircuito neuronal.
También se puede entender como una alteración de la perfección.
Como un fallo de interpretación de los hechos en el tiempo, es decir, un fallo en la ordenación de las secuencias temporales.En una etapa de baja actividad cerebral, como puede ser el cansancio el subconsciente capta una experiencia antes que la conciencia y cuando este último hecho se produce la situación ya reside en la memoria dándose así una especie de recuerdo.
Los investigadores paranormales
Algunos investigadores creen que se trata de el recuerdo de una vida anterior es decir que el “Déjà vu” estaría relacionado con la teoría de la reencarnación.
También se relaciona con poderes ocultos como la telepatía o la capacidad de predecir el futuro.

miércoles, 26 de enero de 2011

Noticias de los nadies

Hasta hace veinte o treinta años, la pobreza era fruto de la injusticia. Lo denunciaba la izquierda, lo admitía el centro, rara vez lo negaba la derecha. Mucho han cambiado los tiempos, en tan poco tiempo: ahora la pobreza es el justo castigo que la ineficiencia merece, o simplemente es un modo de expresión del orden natural de las cosas. La pobreza puede merecer lástima, pero ya no provoca indignación: hay pobres por ley de juego o fatalidad del destino.

Los medios dominantes de comunicación, que muestran la actualidad del mundo como un espectáculo fugaz, ajeno a la realidad y vacío de memoria, bendicen y ayudan a perpetuar la organización de la desigualdad creciente. Nunca el mundo ha sido tan injusto en el reparto de los panes y los peces, pero el sistema que en el mundo rige, y que ahora se llama, pudorosamente, economía de mercado, se sumerge cada día en un baño de impunidad. La injusticia está fuera de la cuestión. El código moral de este fin de siglo no condena la injusticia, sino el fracaso.

Hace unos meses, Robert McNamara, que fue uno de los responsables de la guerra de Vietnam, escribió un largo arrepentimiento público. Su libro, In retrospect (Times Books, 1995) reconoce que esa guerra fue un error. Pero esa guerra, que mató a tres millones de vietnamitas y a 58 mil norteamericanos, fue un error porque no se podía ganar, y no porque fuera injusta. El pecado está en la derrota, no en la injusticia. Según McNamara, ya en 1965 el gobierno de Estados Unidos disponía de abrumadoras evidencias que demostraban la imposibilidad de la victoria de sus fuerzas invasoras, pero siguió actuando como si la victoria fuera posible. El hecho de que Estados Unidos estuviera practicando el terrorismo internacional para imponer a Vietnam una dictadura militar que los vietnamitas no querían, está fuera de la cuestión.

En un sistema de recompensas y castigos, que concibe la vida como una despiadada carrera entre pocos ganadores y muchos perdedores, los winners y los loosers, el fracaso es el único pecado mortal. El orden biológico, quizás zoológico. Con la violencia ocurre lo mismo que ocurre con la pobreza. Al sur del planeta, donde habitan los perdedores, la violencia rara vez aparece como un resultado de la injusticia. La violencia casi siempre se exhibe como el fruto de la mala conducta de los seres de tercera clase que habitan el llamado Tercer Mundo, condenados a la violencia porque ella está en su naturaleza: la violencia corresponde, como la pobreza, al orden natural, al orden biológico o quizás zoológico de un submundo que así es porque así ha sido y así seguirá siendo.

Las tradiciones, que perpetúan la maldición desde el oscuro fondo de los tiempos, actúan al servicio de esta naturaleza cómplice de la desigualdad social, y proporcionan la explicación mágica de todos los horrores. La reciente reunión mundial de las mujeres en Pekín desencadenó una oleada de denuncias, en los medios masivos de comunicación, a propósito de una costumbre aberrante: en India, China, Pakistán, Corea del Sur y otros países asiáticos, millones de niñas son asesinadas al nacer. Los medios atribuyeron el sistemático infanticidio solamente a ``la barbarie milenaria''. Pero el desbalance de la población asiática, cada vez más hombres, cada vez menos mujeres, se ha agudizado en estos últimos años. ¿No tendrá este hecho algo que ver, quizás mucho que ver, con la incorporación acelerada y brutal de esos países a la llamada ``modernización'', a través del desarrollo de las industrias exportadoras de bajísimos costos? Los valores del mercado, valores dominantes en el mundo de hoy, ¿son inocentes de esos crímenes? La coartada de la tradición, ¿puede absolver a un sistema que cotiza a precio vil la mano de obra femenina, y convierte en desgracia el nacimiento de las niñas en los hogares pobres? Campana de palo Mientras McNamara publicaba su libro sobre Vietnam, dos países latinoamericanos, Guatemala y Chile, atrajeron, por asombrosa excepción, la atención de la opinión pública norteamericana.

Un coronel del ejército de Guatemala fue acusado del asesinato de un ciudadano de Estados Unidos y de la tortura y muerte del marido de una ciudadana de Estados Unidos. Desde hacía unos cuantos años, se reveló, ese coronel cobraba sueldo de la CIA. Pero los medios de comunicación, que difundieron bastante información sobre el escandaloso asunto, prestaron poca importancia al hecho de que la CIA viene financiando asesinos y poniendo y sacando gobiernos en Guatemala desde 1954. En aquel año, la CIA organizó, con el visto bueno del presidente Eisenhower, el golpe de Estado que volteó al gobierno democrático de Jacobo Arbenz. El baño de sangre que Guatemala viene sufriendo desde entonces, ha sido siempre considerado natural, y raras veces ha llamado la atención de las fábricas de opinión pública. No menos de cien mil vidas humanas han sido sacrificadas; pero ésas han sido vidas guatemaltecas, y en su mayoría, para colmo del desprecio, vidas indígenas.

Al mismo tiempo que revelaban lo del coronel en Guatemala, los medios informaron que dos altos oficiales de la dictadura de Pinochet habían sido condenados a prisión en Chile. El asesinato de Osvaldo Letelier constituía una excepción a la norma de la impunidad, y este detalle no fue mencionado. Impunemente habían cometido muchos otros crímenes los militares que en 1973 asaltaron el poder en Chile, con la colaboración confesa del presidente Nixon. Letelier había sido asesinado, con su secretaria norteamericana, en la ciudad de Washington. ¿Qué hubiera ocurrido si hubiera caído en Santiago de Chile, o en cualquier otra ciudad latinoamericana? ¿Qué ocurrió con el general chileno Carlos Prats, impunemente asesinado, con su esposa también chilena, en Buenos Aires, en 1974?Cosas de negros. Automóviles imbatibles, jabones prodigiosos, perfumes excitantes, analgésicos mágicos: a través de la pantalla chica, el mercado hipnotiza al público consumidor. A veces, entre aviso y aviso, la televisión cuela imágenes de hambre y guerra. Esos horrores, esas fatalidades, vienen del otro mundo, donde el infierno acontece, y no hacen más que destacar el carácter paradisíaco de las ofertas de la sociedad de consumo. Con frecuencia esas imágenes vienen del Africa. El hambre africana se exhibe como una catástrofe natural y las guerras africanas no enfrentan etnias, pueblos o regiones, sino tribus, y no son más que cosas de negros. Las imágenes del hambre jamás aluden, ni siquiera de paso, al saqueo colonial. Jamás se menciona la responsabilidad de las potencias occidentales, que ayer desangraron al Africa a través de la trata de esclavos y el monocultivo obligatorio, y hoy perpetúan la hemorragia pagando salarios enanos y precios de ruina. Lo mismo ocurre con las imágenes de las guerras: siempre el mismo silencio sobre la herencia colonial, siempre la misma impunidad para los inventores de las fronteras falsas, que han desgarrado al Africa en más de cincuenta pedazos, y para los traficantes de la muerte, que desde el norte venden las armas para que el sur haga las guerras.

Durante la guerra de Ruanda, que brindó las más atroces imágenes en 1994 y buena parte de 1995, ni por casualidad se escuchó, en la tele, la menor referencia a la responsabilidad de Alemania, Bélgica y Francia. Pero las tres potencias coloniales habían sucesivamente contribuido a hacer añicos la tradición de tolerancia entre los tutsis y los hutus, dos pueblos que habían convivido pacíficamente, durante varios siglos, antes de ser entrenados para el exterminio mutuo.

Eduardo Galeano

Einstein y DIOS




Trata de penetrar con nuestros medios limitados los secretos de la naturaleza y encontrarás que, detrás de todas las concatenaciones perceptibles, queda algo sutil, intangible e inexplicable. La veneración de esta fuerza más allá de lo que podemos comprender es mi religión. En ese sentido soy, en realidad, religioso.

Toda persona que está seriamente involucrada en la búsqueda de la ciencia se convence de que un espíritu se manifiesta en las leyes del universo un espíritu muy superior al del hombre .... De esta manera la búsqueda de la ciencia conduce a un sentimiento religioso de un tipo especial, que de hecho es muy diferente de la religiosidad de alguien más ingenuo.

No creo en el Dios de la teología, que premia el bien y castiga el mal. Mi Dios creó las leyes que se ocupan de eso. Su universo no está gobernado por una ilusión, sino por leyes inmutables.

Asumir la existencia de un ser imperceptible ... no facilita la comprensión del orden que encontramos en el mundo perceptible.

Me parece que la idea de un Dios personal es un concepto antropomórfico que no puedo tomar en serio. Siento también no poder imaginar alguna voluntad u objetivo fuera de la esfera humana. Mis opiniones están cerca de las de Spinoza: admiración por la belleza y la creencia en la simplicidad lógica del orden y la armonía que podemos captar con humildad y sólo imperfectamente.

Sin lugar a dudas. Nadie puede leer los Evangelios sin sentir la presencia real de Jesús. Su personalidad palpita en cada palabra. Ningún mito está tan lleno de vida. ¡Qué diferente, por ejemplo, es la impresión que recibimos de algunos héroes legendarios de la antigüedad, como Teseo! A Teseo y otros héroes de su tipo les falta la vitalidad auténtica de Jesús.

Nadie puede negar el hecho de que Jesús existió, ni que sus palabras son hermosas. Aunque algunas de ellas se han dicho antes, nadie las ha expresado tan divinamente como él.

Si se purga el “judaísmo de los Profetas” y el “cristianismo como Jesús lo enseñó”, de todas las adiciones posteriores, especialmente las de los sacerdotes, uno se queda con una enseñanza que es capaz de curar todos los males sociales de la humanidad.


No creo en la libertad de la voluntad. En palabras de Schopenhauer: "El hombre puede hacer lo que quiera, pero no tiene voluntad sobre lo que quiere" me acompañan en todas las situaciones a lo largo de mi vida y me reconcilian con las acciones de otras personas, incluso cuando son bastante dolorosas para mí. Esta toma de conciencia de la falta de libertad de la voluntad me preserva de tomar demasiado en serio a mí mismo y a mi prójimo como actuar y decidir los individuos y de la pérdida de mi temperamento.


El panteísmo de Baruch Spinoza


Para Spinoza, la substancia es la realidad, que es causa de sí misma y a la vez de todas las cosas; que existe por sí misma y es productora de toda la realidad; por tanto, la naturaleza es equivalente a Dios. Dios y el mundo, su producción, son entonces idénticos. Todos los objetos físicos son los "modos" de Dios contenidos en el atributo extensión. Del mismo modo, todas las ideas son los "modos" de Dios contenidas en el atributo pensamiento. Las cosas o modos son naturaleza naturada, mientras que la única substancia o Dios es naturaleza naturante. Las cosas o modos son finitas, mientras que Dios es de naturaleza infinita y existencia necesaria y eterna.

En el campo de la filosofía Spinoza se declara monista, esto es, no cree en la existencia de un dualismo cuerpo-alma. Para Spinoza el hombre es cuerpo y mente, y todo en su conjunto es parte de una sustancia universal con infinitos modos e infinitos atributos, algo que da lugar a un "monismo
neutral".

También es determinista, lo que supone que no cree en el libre albedrío: asegura que el hombre está determinado por leyes universales que lo condicionan mediante la ley de la preservación de la vida. Así, afirma que ser libre es regirse por la razón frente a la sumisión, por ejemplo, a la religión.


Creo en el Dios de Spinoza que se revela en la armonía ordenada de lo que existe, no en un Dios que se preocupa por los destinos y acciones de los seres humanos.

martes, 25 de enero de 2011

Los zurdos Piensan más Rápido

Investigadores australianos afirman que los Zurdos pueden pensar más rápido cuando realizan tareas como jugar en el computador o hacer deporte. El estudio neuropsicológico indica que las conexiones entre los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro en los zurdos serían más rápidas.
La transferencia de información cerebral más veloz en los zurdos, los haría más eficientes cuando reciben estímulos múltiples. Los estudios y la experiencia indica que los siniestros tienden a usar ambos hemisferios cerebrales más fácilmente.
El estudio implicó el medir el tiempo de transferencia entre los dos hemisferios del cerebro, midiendo el tiempo de reacción al aplicar destellos de luz a la izquierda y derecha de una imagen. Después comparó esto con tareas de relacionar letras a la izquierda y derecha del campo visual.
Estas pruebas fueron realizadas a 80 diestros y después a 20 zurdos. Para sorpresa de los investigadores los zurdos en promedio eran 43 milisegundos más rápidos que los diestros.
Con este estudio se logró comprobar que los zurdos son mejores en el uso de ambos hemisferios del cerebro, ya que el medio se los exige. O sea los zurdos serían más bi-cerebrales.
Esta investigación fue realizada por un equipo de trabajo de la Universidad Nacional de Australia dirigido por el Dr. Nick Cherbuin.
Fuente: BBC News
Agosto 2007

Yo soy multi-cerebral naci zurdo y ahora soy ambizurdo.

viernes, 21 de enero de 2011

Sobre el arte de un escritor

El mío ha sido un largo camino hacia el desnudamiento de la palabra: desde las primeras tentativas de escribir, cuando era jovencito en una prosa abigarrada, llena de palabras que hoy me dan vergüenza, hasta llegar a un lenguaje que yo quisiera que fuera cada vez más claro, sencillo, y por lo tanto más complejo, porque la sencillez es la hija de una complejidad de creación que no se nota ni tiene que notarse.
Uno siente primero que el trabajo intelectual consiste en hacer complejo lo simple, y después uno descubre que el trabajo intelectual consiste en hacer simple lo complejo. Y un caso de simplificación no es una tarea de embobamiento, no se trata de simplificar para rebajar de nivel intelectual, ni para negar la complejidad de la vida y de la literatura como expresión de la vida. Por el contrario, se trata de lograr un lenguaje que sea capaz de transmitir electricidad de vida suprimiendo todo lo que no sea digno de existencia.

Para mí siempre ha sido fundamental la lección del maestro Juan Carlos Onetti, un gran escritor uruguayo muerto hace poco, que me guió los primeros pasos.

Siempre me decía: "Vos acordate aquello que decían los chinos (yo creo que los chinos no decían eso, pero el viejo se lo había inventado para darle prestigio a lo que decía); las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio". Entonces cuando escribo me voy preguntando: ¿estas palabras son mejores que el silencio?, ¿merecen existir realmente?

Hago una versión, dos o tres, quince, veinte versiones, cada vez más cortas, más apretadas: edición corregida y disminuida.

Inflación palabraria El problema de la inflación monetaria en América Latina es muy grave, pero la inflación palabraria es tan grave como la monetaria o peor; hay un exceso de circulante atroz. Algunos países han tenido éxito en la lucha contra la inflación monetaria pero la inflación palabraria sigue ahí, tan campante. Lo que me gustaría, modestamente, es ayudar un poquito a esa lucha contra la inflación palabraria. O sea, poder ir desnudando el lenguaje. Es el resultado de un gran esfuerzo, y no concluido, porque nace cada vez: a mí me cuesta escribir ahora tanto como cuando tenía 15 ó 16 años y lloraba ante la hoja de papel en blanco porque no podía.

¿Función social?

La literatura tiene siempre una función, aunque no sepa que la tiene, y aunque no quiera tenerla. A mí me hacen gracia los escritores que dicen que la literatura no tiene ninguna función social. A partir del momento que alguien escribe y publica está realizando una función social, porque se publica para otros. Si no, es bastante simple: yo escribo en un sobre y lo mando a mi propia casa, pongo "Cartas de amor a mí mismo" y me emociono al recibirlas. Pero es un círculo masturbatorio (no quiero hablar mal de la masturbación, tiene sus ventajas, pero el amor es mejor porque se conoce gente, como decía el viejo chiste).

Es imposible imaginar una literatura que no cumpla una función social. A veces la cumple, y es jodido, en un sentido adormecedor, a veces es una literatura del fatalismo, de la resignación, que te invita a aceptar la realidad en lugar de cambiarla, pero a veces es una literatura reveladora, reveladora de las mil y una caras escondidas de una realidad que es siempre más deslumbrante de lo que uno suponía. Por otro lado me parece que lo de la literatura social es una redundancia porque toda literatura es social. Muchas veces una buena novela de amor es más reveladora y ayuda más a la gente a saber quién es, de dónde viene y a dónde puede llegar, que una mala novela de huelgas. No comparto el criterio de una literatura política que además, en general, es aburridísima.
Eduardo Galeano

Sobre el arte de un escritor

El mío ha sido un largo camino hacia el desnudamiento de la palabra: desde las primeras tentativas de escribir, cuando era jovencito en una prosa abigarrada, llena de palabras que hoy me dan vergüenza, hasta llegar a un lenguaje que yo quisiera que fuera cada vez más claro, sencillo, y por lo tanto más complejo, porque la sencillez es la hija de una complejidad de creación que no se nota ni tiene que notarse.
Uno siente primero que el trabajo intelectual consiste en hacer complejo lo simple, y después uno descubre que el trabajo intelectual consiste en hacer simple lo complejo. Y un caso de simplificación no es una tarea de embobamiento, no se trata de simplificar para rebajar de nivel intelectual, ni para negar la complejidad de la vida y de la literatura como expresión de la vida. Por el contrario, se trata de lograr un lenguaje que sea capaz de transmitir electricidad de vida suprimiendo todo lo que no sea digno de existencia.

Para mí siempre ha sido fundamental la lección del maestro Juan Carlos Onetti, un gran escritor uruguayo muerto hace poco, que me guió los primeros pasos.

Siempre me decía: "Vos acordate aquello que decían los chinos (yo creo que los chinos no decían eso, pero el viejo se lo había inventado para darle prestigio a lo que decía); las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio". Entonces cuando escribo me voy preguntando: ¿estas palabras son mejores que el silencio?, ¿merecen existir realmente?

Hago una versión, dos o tres, quince, veinte versiones, cada vez más cortas, más apretadas: edición corregida y disminuida.

Inflación palabraria El problema de la inflación monetaria en América Latina es muy grave, pero la inflación palabraria es tan grave como la monetaria o peor; hay un exceso de circulante atroz. Algunos países han tenido éxito en la lucha contra la inflación monetaria pero la inflación palabraria sigue ahí, tan campante. Lo que me gustaría, modestamente, es ayudar un poquito a esa lucha contra la inflación palabraria. O sea, poder ir desnudando el lenguaje. Es el resultado de un gran esfuerzo, y no concluido, porque nace cada vez: a mí me cuesta escribir ahora tanto como cuando tenía 15 ó 16 años y lloraba ante la hoja de papel en blanco porque no podía.

¿Función social?

La literatura tiene siempre una función, aunque no sepa que la tiene, y aunque no quiera tenerla. A mí me hacen gracia los escritores que dicen que la literatura no tiene ninguna función social. A partir del momento que alguien escribe y publica está realizando una función social, porque se publica para otros. Si no, es bastante simple: yo escribo en un sobre y lo mando a mi propia casa, pongo "Cartas de amor a mí mismo" y me emociono al recibirlas. Pero es un círculo masturbatorio (no quiero hablar mal de la masturbación, tiene sus ventajas, pero el amor es mejor porque se conoce gente, como decía el viejo chiste).

Es imposible imaginar una literatura que no cumpla una función social. A veces la cumple, y es jodido, en un sentido adormecedor, a veces es una literatura del fatalismo, de la resignación, que te invita a aceptar la realidad en lugar de cambiarla, pero a veces es una literatura reveladora, reveladora de las mil y una caras escondidas de una realidad que es siempre más deslumbrante de lo que uno suponía. Por otro lado me parece que lo de la literatura social es una redundancia porque toda literatura es social. Muchas veces una buena novela de amor es más reveladora y ayuda más a la gente a saber quién es, de dónde viene y a dónde puede llegar, que una mala novela de huelgas. No comparto el criterio de una literatura política que además, en general, es aburridísima.
Eduardo Galeano

Borges, DIOS y el Tiempo

Escribir un poema es ensayar una magia menor.Nada sabemos de su origen.


Se trata de hombres de diversas estirpe, que profesan diversas religiones y que hablan en diversos idiomas.
Han tomado la extraña resolución de ser razonables.
Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades.
acaso lo que digo no es verdadero; ojalá sea profético.
DIOS permite a los hombres soñar cosas que son ciertas.
Las divinidades del alba que no han dejado ni un ídolo ni un símbolo.
El surco del arado de Caín.
El rocío en la hierba del paraíso.
Las aguas que no saben que son el Ganges.
El ultimo sueño de Shakespeare.
Las paginas que leyó un hombre gris y que le revelaron que podía ser don Quijote.
No hay una sola de esas cosas perdidas que no proyecte ahora una larga sombra y que no determine lo que haces hoy o lo que harás mañana.
Es la hora sin sombra.
Eternamente se miran sin horror los muchos ojos.

Es la tarde.........
Las tardes que seran y las que han sido
son una sola, inconcebiblemente.
Son los espejos de esa tarde eterna
que en un cielo secreto se atesora
Bien puede ser que nuestra vida breve
sea un reflejo fugaz de lo divino.
La tarde elemental ronda la casa.
La de ayer, la de hoy, la que no pasa.

Se perdio el laberinto.Se perdieron
todos los eucaliptos ordenados.
son cosas del pasado, ¿del pasado?
si no hubo un principio ni habrá un termino,
si nos aguarda una infinita suma
de blancos días y de negras noches,
ya somos el pasado que seremos.
somos el tiempo, el rió indivisible,
Ahora ni quiera sabemos si nos rodea un laberinto,
un secreto cosmos, o un caos azaroso.
Nuestro hermoso deber es imaginar
que hay un laberinto y un hilo.
Nunca daremos con el hilo; acaso lo encontraremos
y lo perderemos en un acto de fe, en una cadencia,
en el sueño, en el las palabras que se llaman filosofía
o en la mera y sencilla felicidad.
Miro al cielo donde solo hay nubes.....
¿que son las nubes? ¿ una arquitectura del azar?
quizá DIOS las necesita
para la ejecución de su infinita obra
y sin hilos de la trama oscura.
Día del juicio.......
sera cuando la trompeta resuene
fue en Israel cuando la loba clavó en la cruz
la carne de cristo, pero no sólo entonces
ocurre en cada pulsación de tu sangre
no hay un instante que no pueda ser el cráter del infierno
no hay un instante que no pueda ser el agua del paraíso
no hay un instante que no este cargado como un arma.
Cristo en la cruz.Los pies tocan la tierra.
Los tres maderos son de igual altura.
Cristo no está en el medio.Es el tercero.
Cristo en la cruz.Desordenadamente
piensa en el reino que lo espera,
piensa en una mujer que no fue suya.
No le está dado ver la teología,
la indescifrable trinidad, los gnósticos,
la catedrales, la púrpura, la mitra, la liturgia,
la Inquisición, la sangre de los mártires,
las atroces Cruzadas, el Vaticano que bendice ejércitos.
Sabe que no es un dios y que es un hombre
que muere con el día.No le importa.
Ha oscurecido un poco .Ya se ha muerto.
¿De que puede servirme que aquel hombre
haya sufrido, si yo sufro ahora?

jueves, 20 de enero de 2011

Algo muy grave va a suceder en este pueblo

Nota: En un congreso de escritores, al hablar sobre la diferencia entre contar un cuento o escribirlo, García Márquez contó lo que sigue, "Para que vean después cómo cambia cuando lo escriba".

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
-No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.

Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:

-Te apuesto un peso a que no la haces.

Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:

-Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pariente. Feliz con su peso, dice:

-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.

-¿Y por qué es un tonto?

-Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Entonces le dice su madre:

-No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.

La pariente lo oye y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero:

-Véndame una libra de carne -y en el momento que se la están cortando, agrega-: Mejor véndame dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice:

-Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.

Entonces la vieja responde:

-Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras.

Se lleva las cuatro libras; y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo, en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice:

-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?

-¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!

(Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.)

-Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.

-Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor.

-Sí, pero no tanto calor como ahora.

Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:

-Hay un pajarito en la plaza.

Y viene todo el mundo, espantado, a ver el pajarito.

-Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.

-Sí, pero nunca a esta hora.

Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.

-Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.

Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen:

-Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos.

Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.

Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:

-Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa -y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando:

-Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca.

Gabriel García Marquez

miércoles, 19 de enero de 2011

HOMBRES DE FÚTBOL


Se nos reconoce por el corazón
un par de metros adelantado,
como en el mejor de los casos
por estar parado en la misma linea,
con mas voluntad que fútbol
peleamos cada jornada y de vez en cuando
la amistad o el amor nos regalan un campeonato invictos,
soñamos con ser peones de brea
y albañiles para construir paredes con palomas,
goleadores o mariscales de defensa,
no se nos dio,
tenemos dioses zurdos, locos, dibujantes o poetas,
somos inmaduros incorregibles
nunca abandonamos los juegos,
como los pibes vamos a la fiestas de pantalones cortos
y allí igual que cazadores
seguimos con los ojos a chanchas, pumas o tigres
y a toda otra especie típica del área,
trepamos a los alambrados después de que alguno
hace una maldad en el arco ajeno,
tenemos en la oreja la marca de la radio,
astillas de madera de un revolcon en la tribuna
y aun con traje somos incontenibles
cuando una pelota nos queda picando cerca,
el piso que amamos es de tierra
pero subimos al cemento de la ciudad
a cumplir con lo nuestro,
con todo nos queda el reflejo
de caminar pateando una piedrita,
si nos dicen que vamos a tener un hijo
contamos la evolución del embarazo como posibilidad de gol,
somos hombres de fútbol vivimos normalmente,
somos buena gente, buenos vecinos, solidarios...
ESO SI, SI NOS AVISAN DE ALGÚN PICADITO
TE DEJAMOS PLANTADO EN LA ESQUINA

SERGO RONOU

Milagro Angelical


El día 31 de Marzo fuimos a almorzar en mi suegra, es como un día más, alrededor de las diecisieis y quince, mi cuñada, Emilita, entró a unos de los cuartos, allí el pequeño Jero de dos años, en su media lengua dice: - Iso, Iso ... mientras señala la ventana de un segundo piso que da a los jardines del edificio. Emilia, cree que Isolina arrojó un juguete, pero es la niña tendida la que está inherte en el suelo; me cuenta Emilia que no podía moverse ni hablar ante el hecho, ella solo atinó a gritarle: ¡Isolina! Y la pequeña levantó su cabecita del piso.

Es ahí cuando veo a mi cuñada gesticular algo que no entendía, y pronuncia la terribles palabras: -Isolina se ha caído por la ventana-. Yo solo atine a bajar, a buscarla, cuando penetraba en mis oídos el grito desgarrador de mi marido, que observa el hecho de la ventana.

Bajo la puerta que da al jardín, está cerrada, todos corren buscando la llave, todo sucede y yo ahí ... veo que mi esposo llega a la pequeña y la toma en brazos, la carita la tiene ensangrentada, él me mira y me dice: ya está, todo está bien ...; me tranquiliza, y emprendemos viaje al Hospital de Niños, donde es recibida en la guardia con muy buena atención, que comienza con la colocación de un cuello ortopédico, placas y análisis,

A todo esto Isolina presenta endurecimiento de estómago, lo que hace temer que un órgano estuviera comprometido; a esta altura los médicos hablan de operarla, para parar la hemorragia.

En comunicación con el pediatra, que atiende a mis hijas, Dr.Dios que decidimos el traslado a un nosocomio privado, en búsca de un tomógrafo. Allí comienza una sucesión de nuevos estudios, los que determinan que Isolina no tiene nada, Ni golpes ni magulladuras, su pequeño cuerpito, al que yo revisé minuciosamente no presenta ni un solo moretón; ella está perfecta, habla y juega como si no le pasara nada.

Los médicos me hablan y todos coinciden en algo cuando me decían: - “Hace de cuenta que la niña no se ha caído, que no ha pasado nada porque no presenta ningún síntoma ni tiene nada”. Yo solo pensé, Dios existe y esto es un milagro.

Luego de un par de días de observación en terapia, volvimos a casa.

Este domingo pasado, el 22 de Abril, ella me dice: - Mamá, he visto a la abuelita Piba en un bosque con una chiquita y después se ha ido al cielo de nuevo.

Le pregunto: - ¿Cómo es la abuelita Piba?, su respuesta fue inmediata: - ella es viejita, tiene el pelo blanco, los ojos celestes y la piel muuuy blanca.

Sorprendida ante la respuesta, porque quiero aclarar que la persona de la que habla mi hija, es mi abuela paterna muerta en el 2001, a quien he amado y la sigo amando porque su presencia está en mi alma...

Insisto y le vuelvo a preguntar: -¿Cuándo has visto a la abuela?.

-El domingo pasado, pero mamá ya no me duele el golpe de la ventana. Mamá cuando me caí todos lloraban, vos, el papá, la madrina ... los angelitos lloraban muchos. Ellos son pequeños y llevan alitas......



Marcela Escaño de Cruz Lozano, mamá de Isolina y Josefina

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