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viernes, 7 de diciembre de 2012

Versos bajo la lluvia



Déjame ocuparte los silencios, 
déjame pensarte a escondidas y mirarte de medio lado sin que nadie llegue a darse cuenta.Déjame acariciarte desde lejos y notar desde aquí que se te ha puesto la piel de gallina. 

Déjame escribirte un mensaje a media noche para decirte que echo de menos tus labios, déjame acompañarte en tus cien noches de soledad quitarte bailando el pijama mientras me miras. 


Déjame alegrarte tus amaneceres y sonreírte en los despertares. Déjame tragarme tus olores y déjame arreglarte tus dolores y secar tus lágrimas cuando haga falta. Déjame escuchar tus temores tus experiencias y tus antiguos amores. 

Déjame sentirme tu amigo y bailarte las canciones, anda ven, y déjame rimarte la vida...



La lluvia no cesa, cae más y más
pienso en la tersura de tu piel
y quiero gritar al mundo....

Sigue lloviendo y llego a casa
no estas tu...
quiero estar a tu lado
quiero abrazarte y no puedo.


Dos ángeles, demasiado cielo para midespués de enterrar todos los sueños hechos trizas,tras huir del fuego recomponiendo mis cenizas,ellas me cosieron las alas para vivir.




Vivir es una búsqueda constante,vivir es un continuo interrogante,un nudo de fracasos y de aciertos.


Tiene el vivir un gran contrasentido:pues muchos mueren sin habervividoy otros viven, aún después de muertos.






miércoles, 7 de noviembre de 2012

Mirando al cielo...

Pasos que se pierden en la confusión de no saberse
Diminuta sombra de gorrión que va y viene, 
sin dejar de silbar en su desordenada libertad. 

Llueve...
cruzando los brazos y entornando los ojos, 
me pongo al resguardo de mi abrigo propio, 
sorbiendo la espesa neblina que desciende 
rendida ante el peso trasparente que la adormece.


No importa, debemos quedarnos quietos
y movernos hacia otra intensidad
para lograr mayor unión, una comunión
más profunda en la fría desolación oscura,
entre los gritos del viento y la ola,
en las aguas inmensas de la tormenta....


..........................................................................................................................
Cuando el sol regresa para liberar a la noche
Se escapan las almas extraviadas y buscan consuelo
Deambulando por calles desiertas de amores perdidos

La luna se enciende e ilumina los deseos enardecidos
Es tiempo de rasgar el cielo y descender veloz
Reconocerte entre la multitud es fácil oliendo tu cuello
Ahí se ha quedado impregnado el aroma de la pasión
Aquella tarde mientras clavaba mis colmillos para beber de ti



Que se paren los relojes y el tiempo acalle
un minuto nuestro ánimo.
Tiéndete a mi lado, deja que llegue el sueño
y se convierta en nuestro amo.

Con mi cabeza en la almohada
me llega el necesario descanso,
y entonces recuerdo lo que pensaba olvidado:
un mundo imaginario y un deseo para el próximo verano.





CRIDIVAL

martes, 30 de octubre de 2012

Llueve...





Hace diez minutos que comenzó la invisible danza, sin embargo es ahora evidente.


La lluvia golpea los cristales con una monotonía complaciente, cuantas gotas!!!


Entre todas ellas alguna fue la primera. Alguna abandonó la espuma suave para dejarse caer a lo desconocido. Alguna se precipitó desde su principio borroso para definirse en la libertad. Las demás debieron seguirla. Y en un momento todo ha cambiado.

El cambio es necesario, me digo, sólo es cuestión de dejarse caer.



La lluvia golpea mis cristales con desesperación.


Lluvia,
llévale todos mis 'te quiero'
en el cielo de tus alas,
y empaña con tu besar azul
el cristal de su ventana;
confiésale que es de mi parte
para que por mi suspire

Cruzo el umbral de la puerta. Abandono la lumbre suave para dejarme caer en lo desconocido. Me precipito desde mi principio borroso para definirme en la libertad. La lluvia ya no golpea, me acaricia.




mis postales de palabras son silencios
no es lo que digo lo que importa, es lo que callo...
lo que atesoro en el tiempo y el espacio .
en cofres sin memoria ,
cerrados a los ojos impertinentes,
solo tuyo, solo míos,
los dos descarnados.

La siento entre mis ropas, en mis ojos cerrados. La siento entre mi pelo, en mi boca entreabierta.

Llueve y con eso basta...




Llueve, y no sabría decir si es adentro o afuera.

sábado, 20 de octubre de 2012

Llueve...(hace 10 minutos)




Hace diez minutos que comenzó la invisible danza, sin embargo es ahora evidente.

La lluvia golpea los cristales con una monotonía complaciente, las señoras se apresuran en recoger las ropas ya húmedas de las terrazas y los chiquillos de la calle se debaten entre la queja y la risa.


Me estremezco.

Entre todas ellas alguna fue la primera. Alguna abandonó la espuma suave para dejarse caer a lo desconocido. Alguna se precipitó desde su principio borroso para definirse en la libertad. Las demás debieron seguirla. Y en un momento todo ha cambiado. El cambio es necesario, me digo, sólo es cuestión de dejarse caer.

La lluvía golpea mis cristales con desespero. Las señoras encienden los fuegos chispeantes en sus hogares. Los chiquillos de la calle ya no están en la calle.


Tiemblo.

Cruzo el umbral de la puerta. Abandono la lumbre suave para dejarme caer en lo desconocido. Me precipito desde mi principio borroso para definirme en la libertad. Mis pies de nieve a causa del frío acarician la tierra húmeda. La lluvia ya no golpea, me acaricia.

La siento entre mis ropas, en mis ojos cerrados. La siento en mi boca entreabierta. La siento en mí, y con eso basta.

Y en un momento todo ha cambiado. El cambio es necesario, me digo, sólo es cuestión de dejarse caer.



Llueve, y no sabría decir si es adentro o afuera.

Cridival

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Frágil Poema

¿Amor? Ah si, ya recuerdo ese sentimiento de querer seguir viviendo que te hechiza y no te suelta hasta que estas realmente perdido. 

Hoy amaneció lloviendo, suavemente acarician las pequeñas gotas la piel, cierras los ojos y puedes viajar a otros paisajes, otros tiempos. Tormentas de pasión que se perdieron, solo quedan recuerdos vagos... 
Todas las historias de amor comienzan tan bien...

No se trata de hacer listas y compendios de artilugios poéticos que describan,
con más o menos certeza, la melancolía que te da
batallar con los caprichos de una mujer,
y sus silencios con toda precisión escogidos para reventarte un par de arterias pensando, dando vueltas a una idea pobre, cansina,
adentro en el cerebro donde nadie llega y nadie existe
que no seas tú mismo en mil versiones diferentes de ti mismo
no se trata de otra cosa que saberlo, con el hombro caído,
que eres uno en tu tristeza fiel, en tu agonía mundana,
repitiendo un remedio falaz contra el dolor de cabeza y las ansias.
Necesito que lo sepas: No estás hecho de grandeza, sino de pretensiones de grandeza.
Y tu poema frágil es el menos elegante manifiesto de que ya lo sabes.


Detrás de ti se quedó vacía
la esquina en donde nos conocimos
Desconocidos me arrebatan tu figura
y tu voz de mi memoria
el frío de la tarde se lleva tu aroma
y de mis labios, el sabor de tu boca.

La lluvia también se fue contigo
mis ojos atraparon sus últimas gotas
miro al cielo y puede que no piense en ti,
pero al menos, por un segundo
estaríamos mirando el mismo cielo, las mismas estrellas,
bajo la misma luna, aun que estemos a kilómetros de distancia.



Aquel septiembre era nuestro, de nuestros besos y caricias, un viento seco se llevo todo, un desierto solo queda entre tu y yo, lejos están de mi , de ti , aquello que fuimos. Pudo ser...y no fue. Todo es fugaz, como ser feliz. Imposible también como no morir. LO VES? Me acuerdo de ti diciéndome adiós...El sol sale por el este iluminando el jardín, muchas flores para elegir, pero lo ves? Las rosas tienen espinas y las espinas veneno.

jueves, 24 de mayo de 2012

Caminando por la ciudad bajo la lluvia

Caminando por la ciudad bajo la lluvia
mis pensamientos van a ti,
pensando en los besos
que me dabas llenos de pasión.
La lluvia no cesa, cae más y más
pienso en la tersura de tu piel
y quiero gritar al mundo....
Sigue lloviendo y llego a casa
no estas tu...
quiero estas a tu lado
quiero abrazarte y no puedo.
Tomo papel y lápiz
y te escribo este poema
así te siento mas cerca
mucho más cerca 




Camino por la ciudad bajo la lluvia. Es una lluvia fina que en algunos momentos arrecia, pero vuelve en seguida a su deliciosa pasividad, sin ráfagas excesivas de viento que la haga impredecible. Con mis buenas botas no tengo problema alguna, casi es una delicia. Y no la esquivo, me someto a ella porque me gusta sentir su martilleo en el paraguas. A veces uno no sabe que lo inesperado puede provenir de la naturaleza, un leve gesto que nos convierte en espectadores entusiastas de un acontecimiento que se repite desde hace millones de años y que siempre nos parece único, sobre todo por aquí, en el Mediterráneo, en donde el agua suele ser escasa, aunque con demasiada frecuencia caiga de forma abrupta, y en vez de amarar la tierra la inunda.

Camino por la ciudad y siento que la lluvia cae sobre la tierra y que yo la recibo como un don. Tengo la sensación de que me lava simbólicamente el cuerpo, y que en cada paso que doy la acepto con alegría: el placer de lo verdadero que no necesita justificación alguna, al azar de la vida, y que representa un empiece de algo que no sabemos en principio cómo llamar, y que nos lava el alma. Me parece que en el fondo de mí hay una vaga esperanza que siempre se puede recuperar, aunque con mucha frecuencia esté dormida, aletargada, con un aura de cansancio sin rendijas, inhabilitada para reanudar con éxito todo lo que ofrece su definicición. Y bien, me digo: eso debe ser alguno de los matices de la experiencia, esa alternancia entre dos polos, o un paso continuo no de extremo a extremo, sino un deambular por la zona central, la de los matices.

Camino por la ciudad porque he quedado con L, a quien conozco desde hace muchos años. Empezamos a caminar los dos juntos como si huyéramos de la lluvia, pero en el fondo nos sentimos a gusto y se lo digo. Cuántas cosas se pueden compartir. Cuántas pequeñas maravillas ofrece el mundo. El recorrido es demasiado corto, entramos en un viejo café en donde nada se parece a lo que recordábamos. Empezar de nuevo a hablar después de algún tiempo de no vernos, hacer un leve repaso a lo que hemos hecho en los últimos meses, acercarse con las palabras: ¿no es eso lo que nos hace humanos? en cada gesto de los parroquianos hay también esa concentración de sorpresa y de incredulidad que se manifiesta ocasionalmente ante lo inesperado. Quizás la mirada se pierda en una rendija interior, por la que se cuela algún sueño que sobreviene de golpe, como una visita a deshora pero muy bien recibida. Un sueño...

viernes, 30 de diciembre de 2011

Lluvia, sueño y locura

Caminando por la ciudad bajo la lluvia
mis pensamientos van a ti,
pensando en los besos
que me dabas llenos de pasión.
La lluvia no cesa, cae más y más
pienso en la tersura de tu piel
y quiero gritar al mundo....
QUE TE QUIERO.
Sigue lloviendo y llego a casa
no estas tu...
quiero estas a tu lado
quiero abrazarte y no puedo.
Tomo papel y lápiz
y te escribo este poema
así te siento mas cerca
mucho más cerca Amor mio.




Camino por la ciudad bajo la lluvia. Es una lluvia fina que en algunos momentos arrecia, pero vuelve en seguida a su deliciosa pasividad, sin ráfagas excesivas de viento que la haga impredecible. Y no la esquivo, me someto a ella porque me gusta sentir su martilleo en el paraguas. A veces uno no sabe que lo inesperado puede provenir de la naturaleza, un leve gesto que nos convierte en espectadores entusiastas de un acontecimiento que se repite desde hace millones de años y que siempre nos parece único.

Camino por la ciudad y siento que la lluvia cae sobre la tierra y que yo la recibo como un don. Tengo la sensación de que me lava simbólicamente el cuerpo, y que en cada paso que doy la acepto con alegría: el placer de lo verdadero que no necesita justificación alguna, al azar de la vida, y que representa un comienzo de algo que no sabemos en principio cómo llamar, y que nos lava el alma. Me parece que en el fondo de mí hay una vaga esperanza que siempre se puede recuperar, aunque con mucha frecuencia esté dormido, con un aura de cansancio sin rendijas, inhabilitado para reanudar con éxito todo lo que ofrece su definicición. Y bien, me digo: eso debe ser alguno de los matices de la experiencia, esa alternancia entre dos polos, o un paso continuo no de extremo a extremo, sino un deambular por la zona central, la de los matices.

Camino por la ciudad porque he quedado con una amiga, a quien conozco desde hace muchos años. Empezamos a caminar los dos juntos como si huyéramos de la lluvia, pero en el fondo nos sentimos a gusto y se lo digo. Cuántas cosas se pueden compartir. Cuántas pequeñas maravillas ofrece el mundo. El recorrido es demasiado corto, entramos en un viejo café en donde nada se parece a lo que recordábamos. Empezar de nuevo a hablar después de algún tiempo de no vernos, hacer un leve repaso a lo que hemos hecho en los últimos meses, acercarse con las palabras: ¿no es eso lo que nos hace humanos? Quizás la mirada se pierda en una rendija interior, por la que se cuela algún sueño que sobreviene de golpe, como una visita a deshora pero muy bien recibida. Un sueño...

Indígena: Los blancos quieren siempre algo, están inquietos y desasosegados. No sabemos lo que quieren. No les comprendemos. Creemos que están locos.
Jung: ¿Por qué creéis que todos los blancos están locos?
Indígena: Dicen que piensan con la cabeza.
Jung: Pues claro, ¿con qué piensan tú?
Indígena: Nosotros pensamos aquí.
Esto dijo el indígena señalando su corazón.
Recuerdos, sueños, pensamientos. C. G. Jung
¿Qué es la locura?

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