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domingo, 28 de abril de 2013

Nach-Verbo





Al principio fue la palabra 
esa energía que guía tu voz si hablas 
igual que un arma que se activa entre tus labios 
alejándote del lodo y de ese ahogo solitario 
somos puzzles incompletos 
esqueletos vagando histéricos 
mientras nuestro silencio se expande y hiere 
así el aspecto muere triste y famélico 
viendo que nada cambia 
que la rabia duerme tras la traquea 
siempre anclada en ese miedo que provoca arcadas 
pensando tanto diciendo nada 
sintiendo cada mirada minada por la costumbre 
seca con la escases por la sed de deseos que no se cumplen 
abre tu conciencia y mira en las paredes 
dirán que puedes ser tu mismo 
sin fijarte en otro seres 
y ser viento entre desiertos de cemento 
sabiendo que quien te rodea ya no te moldea 
haciendo que todos crean 
cuando vean que luchas por lo que quieres 
tu dices, tu haces, tu creces, tu sientes porque eres.....verbo 


la prueba de que existes con un grito eterno 
la voz que nace y te hace atravesar el tiempo 
la esencia que te diferencia y te hace brillar 
el arma que une metas y recuerdos , verbo 
demasiado cielo para tan pocas alas 
demasiado tiempo a solas 
demasiadas balas para esquivarlas todas 
demasiada oscuridad para moverte 
demasiada vida, para echarla a suertes con la muerte 
por eso actúa y convierte en cierto lo imposible 
te atan a acontecimientos 
pero el pensamiento es libre 
capaz de liquidar al lado oscuro que te absorbe 
ese enorme ser deforme que habita 
entre el caos y el orden 
que marchita tu interior y lo revuelve 
entre marmitas de sigilos donde sentimientos hierven 
no mas silencio si nos queman 
no mas ojos hacia el suelo que envenenan 
no mas penas de aguas negras en tu venas 
que ciegan cada mañana 
tu hablas, tu buscas,tu amas,tu ganas, porque tu te llamas.....verbo 

se tu el cambio que quieres ver en el mundo 
se ese rayo que cayo 
y que retumbo en lo mas profundo 
juntos tu y tu voz como una luz incandescente 
juntos tu y tu voz cuando nadie te defiende 
cuando el resto no comprende que eres especial 
y que no caes en la espiral superficial que arrastra a otros 
cual de aquellos rostros no echara a perder su vida 
girate y mira tantos se ahogan y no respiran 
oscilan en precipicios de edificios y ven 
que la inercia y el vicio les dejo tan lejos del edén 
pero quien tiene la formula y desata 
la trémula red de esa tarántula de la que nadie escapa 
así que saca de una vez por todas tu pasión, tu furia 
pasa a la acción arrinconando a la penuria 
y recuerda que cada emoción muere cuando se esconde 
tu luchas, tu vuelas, tu sabes, tu puedes 
tu nombre es la prueba de que existes con un grito eterno 
la voz que nace y te hace atravesar el tiempo 
la esencia que te diferencia y te hace brillar 
el arma que une metas y recuerdos 
tu tienes el mas grande poder que nos fue dado 
la palabra que libera afectos encadenados 
el don de poder ser alguien dentro de un silencio enfermo 
que te atrapa para hacer de ti su siervo

viernes, 16 de noviembre de 2012

Nietzsche y el Vitalismo



Es vitalista toda teoría filosófica para la que la vida es irreductible a cualquier categoría extraña a ella misma. 


Esta doctrina tuvo éxito en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. Las  corrientes vitalistas se diferencian por su concepto de vida: la comprensión de la vida en el sentido biológico subraya el papel del cuerpo, los instintos, lo irracional, la naturaleza, la fuerza y la lucha por la subsistencia; el vitalismo de Nietzsche se incluye en este grupo. Por su parte, la vida en el sentido biográfico e histórico entiende la vida como conjunto de experiencias humanas dadas en el tiempo, tanto en su dimensión personal o biográfico como en su dimensión social o histórica; Ortega y Gasset es vitalista en este sentido. El vitalismo es una doctrina contraria al racionalismo, y sus conceptos más importantes son: temporalidad, historia, vivencia, instintos, irracionalidad, corporeidad, subjetividad, perspectiva, valor de lo individual, cambio, enfermedad, muerte, finitud... Cabe entender la totalidad de la filosofía de Nietzsche como el intento más radical de hacer de la vida lo Absoluto. La vida no tiene un fundamento exterior a ella, tiene valor en sí misma; y la vida entendida fundamentalmente en su dimensión biológica, instintiva, irracional. La vida como creación y destrucción, como ámbito de la alegría y el dolor. Por esta razón, Nietzsche creyó posible medir el valor de la metafísica, la teoría del conocimiento y la ética a partir de su negación o afirmación de la vida.

"Bajo cada pensamiento se oculta una pasión" 



La muerte de la metafísica tradicional es plasmada por Nietzsche en la metáfora sobre la muerte de Dios. Sin embargo expresa que el horizonte, tras la muerte de Dios, aún no está despejado porque su sombra se perpetúa. La sombra de Dios es una sombra sin objeto, es la sombra de un objeto inexistente. Sobrevive como espectro o fantasma. Como tal su presencia es menos reconocible, es escurridiza; nada mejor para regular la conducta humana que un mecanismo invisible o invisibilizado para los hombres y las mujeres. 

La voluntad de poder se identifica con cualquier fuerza, inorgánica, orgánica, psicológica, y tiende a su autoafirmación: no se trata de voluntad de existir, sino de ser más. Es el fondo primordial de la existencia y de la vida.




Las críticas más importantes que Nietzsche realiza a la metafísica tradicional tienen que ver fundamentalmente con la crítica a la teoría platónica de los dos mundos, la cual conjuntamente con el cristianismo, genera
ron un mundo inteligible (o cielo) como regulador de las prácticas morales de los hombre; los cuales se transformaron en sujetos pasivos al no alcanzar el cielo por medio de su propia voluntad. Estos sistemas monótono-teístas se caracterizan por negar el devenir y privilegiar al ser, fijándolo y creando con él sistemas piramidales inmutables regidos por un principio estructurante (El sol o Dios) que no sólo le otorgaban fundamento al mundo sino también determina la conducta de los hombres, estableciendo el bien y el mal; el hombre veraz diferenciado del mentiroso.

Platonismo es toda teoría que escinde la realidad en dos mundos: un mundo verdadero, dado a la razón, inmutable y objetivo, y un mundo aparente, dado a los sentidos, cambiante y subjetivo. 
La filosofía y la religión son una forma de platonismo y defienden la misma concepción de la realidad, aunque con palabras distintas. Platón articuló con precisión y radicalidad esta tesis básica del pensamiento occidental; por lo demás, el platonismo, gracias al cristianismo, se ha instalado en la cultura y viene a ser la actitud de todos los hombres de nuestra civilización. Para el platonismo la realidad no cambia y lo que cambia no es real; el auténtico ser es inmutable. La filosofía nace con el paso del mito al logos y la superación de las des­cripciones del mundo basadas en la imaginación y la narración metafórica por las descripciones racionales, precisas y objetivas, que ofrecen conceptos antitéticos (ser/apariencia, razón/sentidos, alma/cuerpo, lo permanente/el cambio, unidad/multiplicidad). 


Nietzsche es conciente de que su mayor enemigo no es ya Dios porque el ya ha anunciado su muerte. Su enemiga es ahora la sombra del Dios muerto. Nietzsche advierte que la sombra actúa de manera tal que es defendida por quienes fueron los asesinos de Dios como si no se tratara de una consecuencia de este. Nietzsche reconoce la complejidad de la acción de la sombra, ve una lógica en ella aún más perversa y difícil de visualizar. 

La metafísica platónica sigue estructurando las prácticas cotidianas de los seres humanos a través de la sombra de Dios . En este sentido Nietzsche exclama ¡también nosotros debemos vencer su sombra!, en tanto “sujetos” a estas estructuras fijas, piramidales a partir de las cuales se construyen subjetividades, la subjetividad de todos nosotros. Nosotros, quienes por algún motivo o por otro, seguimos sosteniendo al Dios muerto sobre nuestras espaldas. Nietzsche mismo está incluido en el “también nosotros” de la exclamación, él era conciente incluso que su pensamiento en un futuro también sería objeto de martillazos, porque la sombra se instala sin ser percibida.

Pero también existen quienes viven en el nihilismo absoluto producto de haber matado a dios y a su sombra y ver al mundo estructurado como si dios continuara con vida. Quizás a ellos Nietzsche dedica lo citado en el apéndice, quizás de ellos será el futuro; de ellos y de sus “nuevas luchas” con las cuales vencerán la sombra divina .


Reivindicación de la tesis del eterno retorno como signo de vitalidad


          Esta concepción del tiempo consiste en aceptar que todos los acontecimientos del mundo, todas las situaciones pasadas, presentes y futuras se repetirán eternamente. Según la tesis del eterno retorno todova a repetirse un número infinito de veces, lo cual implica que las personas conocidas volverán a estar presentes, pero también el resto de los seres (animales, plantas, objetos inertes), y volverán las mismas cosas con las mismas propiedades, en las mismas circunstancias y comportándose de la misma forma. Para la defensa de esta extraña teoría Nietzsche alega el siguiente argumento: dado que la cantidad de fuerza que hay en el universo es finita y el tiempo infinito, el modo de combinarse dicha fuerza para dar lugar a las cosas es finito; pero una combinación finita en un tiempo infinito está condenada a repetirse de modo infinito; luego todo se ha de dar no una ni muchas sino infinitas veces. Sin embargo, cabe entender también la tesis del eterno retorno como la expresión de la máxima reivindicación de la vida, como una hipótesis necesaria para la reivindicación radical de la vida: la vida es fugacidad, nacimiento, duración y muerte, no hay en ella nada permanente; pero podemos recuperar la noción de permanencia si hacemos que el propio instante dure eternamente, no porque no se acabe nunca (lo cual haría imposible la aparición de otros instantes, de otros sucesos) sino porque se repite sin fin. En cierto modo, Nietzsche consigue con esta tesis hacer de la vida lo Absoluto. 

La voluntad de poder, “esencia” de la vida

        Es el principio básico de la realidad a partir del cual se desarrollan todos los seres, la fuerza primordial que busca mantenerse en el ser, y ser aún más. Nietzsche cree que en todas las cosas encontramos un afán por la existencia, desde el mundo inorgánico hasta el mundo humano, pasando por todos los distintos niveles de seres vivos. Todas las cosas son expresión de un fondo primordial que pugna por existir y por existir siendo más. Sus escritos anteriores a 1890 (fecha en la que le sobrevino la locura) eran esencialmente críticos con los esquemas mentales que han dominado toda nuestra cultura desde sus mismos orígenes –el platonismo–. Sin embargo, en su última obra escrita en la cordura (“La voluntad de poder”) Nietzsche intentó describir su visión positiva de la realidad, que coincide con la que presentó ya en su primera obra, “El nacimiento de la tragedia”, con la noción de lo dionisíaco. Las características que para él tiene la realidad, el ser (por lo tanto, la voluntad de poder) son:
  • irracionalidad: la razón es sólo una dimensión de la realidad, pero ni la más verdadera ni la más profunda pues el mundo no es racional sino caos, multiplicidad, diferencia, variación y muerte, y en el hombre la razón no tiene –ni debe tener– la última palabra, puesto que siempre está al servicio de otras instancias más básicas como los instintos o las emociones; 
  • inconsciencia: la fuerza primordial que determina el curso de todas las cosas no es consciente, aunque esporádica y fugazmente se manifiesta de este modo precisamente en los seres humanos; pero incluso en este caso la consciencia no tiene carácter sustantivo, ni crea un nivel de realidad nuevo o independiente;
  • falta de finalidad: las distintas manifestaciones que toman las fuerzas de la vida, sus modificaciones y consecuencias, no tienen ningún objetivo o fin, no buscan nada, son así pero nada hay en su interior que les marque un destino; Nietzsche declara con ello el carácter gratuito de la existencia;
  • impersonalidad: esta fuerza no puede identificarse con un ser personal, se trata en realidad de un cúmulo de fuerzas, no de una básica que supuestamente esté a la base de todas las visibles; un cúmulo de fuerzas que buscan la existencia y el ser más, compitiendo en dicho afán entre sí, enfrentándose y aniquilándose.



       Hay que recordar que Nietzsche no entiende por “voluntad” lo que habitualmente llamamos con este término: 





para nosotros  es lo que nos permite tener actos de querer,  la fuerza que descansa en nuestro interior gracias a la cual dirigimos nuestra conducta y con la que somos capaces de realizar nuestros fines conscientes. 








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