Hay demasiados ejemplos de autores tratados, diagnosticados, recluidos, para que la relación entre locura y literatura sea casual. Es curioso cómo en muchas culturas el loco es un individuo inspirado, privilegiado, capaz de percibir y de decir lo que otros no captan, y siempre se ha buscado una conexión entre la locura y el arte. El artista, con su trabajo, tiende a crearse un mundo interior que le aleja de la realidad, y si ese proceso no se devuelve al mundo real en forma de producto artístico, se corre el riesgo de quedar encerrado en ese mundo imaginario. En cierta manera, podría decirse que la creación artística libera de la propia locura.
¿Hay en la genialidad un punto de germen de locura? ¿Se explora más y mejor en la creatividad humana con un cerebro trastornado o alterado? Si alguien es capaz de contestar sin dudas a estas preguntas, concluya aquí la lectura de esta nota y dedíquese a pensar en ello unos minutos e ilumíneme porque yo confieso que sería incapaz de hacerlo.
La lista de escritores con algún tipo de afectación de lo que ordinariamente llamábamos "locura" en sus diversos grados, es enorme. Algunos de ellos, verdaderamente diagnosticados de uno u otro tipo de trastorno; otros alimentando popularmente una supuesta leyenda que se va trasmitiendo durante generaciones hasta hacerse cuasiverdad; y otros con imaginarios trastornos directamente inventados por los autores, sus editores malintencionados o sus representantes comerciales.
¿Hubiera sido Balzac más sutil, Poe más opresivo o Proust más amante de las magdalenas de haber poseído menos germen de locura? ¿Y Joyce menos complejo, Cortázar menos cronopio o Keats menos fantasmagórico y envolvente de haber poseído más de ese traído y llevado germen?
¿Y con Borges, Saramago, o el mismo Shakespeare? ¿qué decidimos?, les quitamos o les ponemos eso que solemos llamar sentido profundo de la existencia, reflexiones que nos iluminan y que, precisamente por eso elige su nombre: lucidez.
O, al contrario, Quevedo, Quiroga, Kafka o Dostoievski ¿habrían dado la misma luz a nuestro entendimiento, de haber sido sensatos en lugar de un poco orates? ¿Y a Cervantes, en qué lugar de la raya le ponemos: en el del recaudador de impuestos o en el del alucinado Alonso Quijano?
Que se lo pregunten a Baudelaire o a Hemingway. ¿Podemos considerar que parte de sus obras se deben a haberse pasado de la raya? Y en ese caso, qué nos han ofrecido: ¿lo mejor o lo peor de sus obras? Porque si la llamó "Las flores del mal" , inocentes clavelitos no serían. Escribir bajo el influjo de las drogas, es similar a cuando (otros, yo no por supuesto) estudiaban los exámenes a última hora y con anfetaminas: para rendir óptimamente había que realizar el examen en el mismo estado mental que uno estudió. Así, uno cree que su obra es genial, sólo cuando la relee en el mismo estado mental que uno la escribió.
Se ha desarrollado la creencia de que la rareza es la antesala de la inspiración, y ésta es el núcleo de la creatividad humana. En mi opinión, no podemos definir la creatividad solo como la producción de algo original, novedoso, algo que sobresale por encima de lo habitual y cotidiano. Ser original es francamente sencillo hasta que uno lo intenta.
Crear es ante todo, una forma de cambio, es inventar diferentes posibilidades. A los humanos, los cambios en nuestro entorno o interior, nos atraen tanto como nos alarman. El segundo órgano más importante que tenemos, el cerebro, se constituye creativamente a sí mismo, viene sin programar y ha de hacerlo para sobrevivir y eso puede considerarse el ejercicio de creatividad más significativo. Es creativa la persona que, a partir de un conjunto de estímulos (colores, formas, palabras, ...), ve lo que antes no había visto o lo que nadie ha visto antes.
¿Puede entrenarse la creatividad?
Se debe asignar atención a las cosas por sí mismas, cuestionando lo obvio y buscando otras posibles explicaciones a la realidad, que las ya admitidas. Todos los días ocurren cosas sorprendentes que merecen ser atendidas y compartidas.
Lo que un artista, un escritor, un investigador, aportan a su campo de conocimiento, no es la realidad, sino la manera en que interpreta esa realidad. Antes de ver algo que nadie había visto anteriormente (y luego escribirlo combinando las palabras de forma única también), se dan procesos de aprendizaje y vivencias que llevan a percibir innumerables diferencias y matices en los estímulos.
Se sabe que nuestro cerebro tiene, al menos, dos maneras de funcionar: pensamiento lógico y pensamiento creativo. El lógico sigue una especie de carril mental y es útil para sus funciones, pero el cerebro creativo ha de salirse de ese carril y explorar otras posibilidades sin autocrítica.
El principal freno para desarrollar la creatividad es creer que uno no puede desarrollarla y es incapaz de realizar algo creativo en cualquier ámbito. Eso y pensar que hay que someter al cerebro a las doce pruebas de Asterix y volverse loco. No hay que olvidar que a los grandes genios no se les recuerda por sus primeros trabajos ni por sus malos trabajos, que también los tienen, sino por lo lejos que llegaron con alguna de sus ideas y cómo nos han servido al resto de seres humanos.
Y ahora, si me disculpan, tocan a mi puerta un par de enfermeros con una camisa de fuerza...SOY ESCRITOR, ESTOY LOCO!!!
lo difícil no es encontrar ese abrazo que sea puerto, cuando se está a la deriva esas mismas ganas de todo, y pese a todo y a todos esa piel que sea justo el talle de tu cuerpo, a tu medida ese amor que sea sin medida, y tan grande como el tuyo lo difícil no es encontrarlo lo difícil es hacerlo durar
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domingo, 26 de agosto de 2012
SOY ESCRITOR, ESTOY LOCO!!!
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sábado, 21 de julio de 2012
Ensayo sobre el Tiempo III (consideraciones)
Continuando a partir de las frases de la anterior entrada como :
si vives cada dia de tu vida como si fuera el ultimo algun dia tendras razón
Seguiremos considerando otras frases sobre el tiempo:
El tiempo se vuelve sigiloso cuando se le reclama por los vestigios que deja a su paso. Charly Sanz
Nacemos para vivir, por eso el capital más importante que tenemos es el tiempo, es tan corto nuestro paso por este planeta que es una pésima idea no gozar cada paso y cada instante, con el favor de una mente que no tiene limites y un corazón que puede amar mucho más de lo que suponemos. Facundo Cabral
Ocurra lo que ocurra, aún en el día más borrascoso las horas y el tiempo pasan. William Shakespeare
No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto. Albert Einstein
No paséis el tiempo soñando con el pasado y con el porvenir; estad listos para vivir el momento presente. Mahoma
Y para terminar un poema:
Tiempo sin tiempo
Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
que hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta
tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensar qué bien hoy es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo
tiempo para esconderme
en el canto de un gallo
y para reaparecer
en un relincho
y para estar al día
para estar a la noche
tiempo sin recato y sin reloj
vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.
Mario Benedetti
Continuara...
sábado, 30 de junio de 2012
Imaginando a Shakespeare
Nuestro mundo es, entre otras cosas, una creación verbal.Las traducciones más afortunadas, que son pocas, usurpan en la imaginación de sus lectores el lugar del universo de carne y piedra. Para cada uno de nosotros existe un sentimiento de justicia que no es el de Don Quijote ni el de Sherlock Holmes, un deseo de llegar a la meta que no es el de Ulises y sin embargo estas criaturas hechas de palabras nombran para nosotros lo que no sabemos nombrar. “¡Oh, Dios mío!”, dice Hamlet. “Podría hallarme preso en una cáscara de nuez y creerme rey de un espacio infinito”. A lo cual Próspero responde: “Somos eso sobre lo cual se arman los sueños, y nuestra pequeña vida acaba en un soñar”. Todas nuestras filosofías se encuentran entre esa cáscara y ese ensueño.
Entre aquellos pocos que lograron, nadie sabe cómo, poner en palabras no sólo cierto matiz de nuestra experiencia sino su casi infinita variedad, está William Shakespeare, convertido por sucesivas generaciones de azorados lectores en algo así como un lugar común de la cultura. Ben Jonson declaró que Shakespeare “no pertenece a una época sino a todos los tiempos”, lo cual es otra forma de decir que no lo entendemos. Como tantas de sus creaciones, como Romeo y Julieta, como Hamlet y como Macbeth, Shakespeare forma parte de la geografía imaginaria de Occidente, y de buena parte de Oriente también. Aun sin haberlo leído decimos conocerlo.
De Shakespeare sabemos casi tan poco como de aquel otro ilustre desconocido, el apócrifo autor de la Iliada y la Odisea, Homero (como decía Oscar Wilde, “u otro griego del mismo nombre”). Algunos documentos fehacientes atestiguan ciertos datos: la fecha de su muerte, 23 de abril de 1616; la fecha de su bautismo, 26 de abril 1564; alguna información sobre su padre, John, burgués de Stratford-upon-Avon; su casamiento con Anne Hathaway (ocho años mayor que él); el nacimiento de sus dos hijas y de su hijo; algunos jalones de su carrera teatral. Los únicos autógrafos que de él poseemos son los que aparecen en su testamento, documento que prescinde de todo artificio o valor literario, y una escritura hipotecaria que lleva su firma. Ni siquiera un retrato fidedigno tenemos de él.
El lector que quiera saber algo acerca del creador de tantas obras célebres debe, al parecer, resignarse a aquello (y ya es mucho) que el azar rescató para imprimir después de su muerte, ya que Shakespeare no dejó ni un solo manuscrito. Shakespeare, quien, como sus contemporáneos, consideraba las obras teatrales poco dignas de la imprenta, sólo consintió publicar dos poemas narrativos, Venus y Adonis y La violación de Lucrecia. Las grandes comedias y tragedias que hoy conocemos fueron reunidas e impresas entre 1622 y 1623.
Si a partir de la invención de ciertos personajes y situaciones ficticias pueden deducirse las circunstancias reales de su autor, ¿por qué no concluir que éste no es aquel cuyo nombre figura en la cubierta de sus obras, sino otro, un ilustre ignorado, secreto, pseudónimo y verdadero? Si una lectura desconfiada del texto permite suponer que el autor de Como gustéis fue un culto caballero de alcurnia, o el de Julio César un experto en las artes marciales, o el de El mercader de Venecia un buen conocedor de las leyes, ¿por qué no deducir que el verdadero autor de las Obras de Shakespeare fue el docto Francis Bacon, o el belicoso conde de Essex, o un cierto notable abogado?
Podemos creer que fue el propio Shakespeare quien pensó que los poetas pueden dar ‘un nombre y un espacio en que vivir’ a una ‘etérea nada’. O podemos concluir que esa ‘etérea nada’ resulta ser un algo disfrazado que requiere descodificación y que, sin haberlas experimentado en persona, Shakespeare no podría imaginar ‘las formas de cosas desconocidas”.
Quizás eso es lo que queremos decir cuando hablamos de inmortalidad literaria: una vida que no acaba nunca de ser contada
viernes, 19 de agosto de 2011
Cuando en sesiones dulces y calladas...
Cuando en sesiones dulces y calladas
hago comparecer a los recuerdos,
suspiro por lo mucho que he deseado
y lloro el bello tiempo que he perdido,
la aridez de los ojos se me inunda
por los que envuelve la infinita noche
y renuevo el plañir de amores muertos
y gimo por imágenes borradas.
Así, afligido por remotas penas,
puedo de mis dolores ya sufridos
la cuenta rehacer, uno por uno,
y volver a pagar lo ya pagado.
Pero si entonces pienso en ti, mis pérdidas
se compensan, y cede mi amargura.
hago comparecer a los recuerdos,
suspiro por lo mucho que he deseado
y lloro el bello tiempo que he perdido,
la aridez de los ojos se me inunda
por los que envuelve la infinita noche
y renuevo el plañir de amores muertos
y gimo por imágenes borradas.
Así, afligido por remotas penas,
puedo de mis dolores ya sufridos
la cuenta rehacer, uno por uno,
y volver a pagar lo ya pagado.
Pero si entonces pienso en ti, mis pérdidas
se compensan, y cede mi amargura.
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PRO Vida
¿Que es el aborto?, no es mas que una ficción. La vida es un misterio #PROVida youtube.com/watch?v=cdCfEO…
— Cristian Diaz Valdez (@cridival352) marzo 15, 2012
