Buscador

Mostrando entradas con la etiqueta Nietzsche. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nietzsche. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de noviembre de 2012

Nietzsche y el Vitalismo



Es vitalista toda teoría filosófica para la que la vida es irreductible a cualquier categoría extraña a ella misma. 


Esta doctrina tuvo éxito en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. Las  corrientes vitalistas se diferencian por su concepto de vida: la comprensión de la vida en el sentido biológico subraya el papel del cuerpo, los instintos, lo irracional, la naturaleza, la fuerza y la lucha por la subsistencia; el vitalismo de Nietzsche se incluye en este grupo. Por su parte, la vida en el sentido biográfico e histórico entiende la vida como conjunto de experiencias humanas dadas en el tiempo, tanto en su dimensión personal o biográfico como en su dimensión social o histórica; Ortega y Gasset es vitalista en este sentido. El vitalismo es una doctrina contraria al racionalismo, y sus conceptos más importantes son: temporalidad, historia, vivencia, instintos, irracionalidad, corporeidad, subjetividad, perspectiva, valor de lo individual, cambio, enfermedad, muerte, finitud... Cabe entender la totalidad de la filosofía de Nietzsche como el intento más radical de hacer de la vida lo Absoluto. La vida no tiene un fundamento exterior a ella, tiene valor en sí misma; y la vida entendida fundamentalmente en su dimensión biológica, instintiva, irracional. La vida como creación y destrucción, como ámbito de la alegría y el dolor. Por esta razón, Nietzsche creyó posible medir el valor de la metafísica, la teoría del conocimiento y la ética a partir de su negación o afirmación de la vida.

"Bajo cada pensamiento se oculta una pasión" 



La muerte de la metafísica tradicional es plasmada por Nietzsche en la metáfora sobre la muerte de Dios. Sin embargo expresa que el horizonte, tras la muerte de Dios, aún no está despejado porque su sombra se perpetúa. La sombra de Dios es una sombra sin objeto, es la sombra de un objeto inexistente. Sobrevive como espectro o fantasma. Como tal su presencia es menos reconocible, es escurridiza; nada mejor para regular la conducta humana que un mecanismo invisible o invisibilizado para los hombres y las mujeres. 

La voluntad de poder se identifica con cualquier fuerza, inorgánica, orgánica, psicológica, y tiende a su autoafirmación: no se trata de voluntad de existir, sino de ser más. Es el fondo primordial de la existencia y de la vida.




Las críticas más importantes que Nietzsche realiza a la metafísica tradicional tienen que ver fundamentalmente con la crítica a la teoría platónica de los dos mundos, la cual conjuntamente con el cristianismo, genera
ron un mundo inteligible (o cielo) como regulador de las prácticas morales de los hombre; los cuales se transformaron en sujetos pasivos al no alcanzar el cielo por medio de su propia voluntad. Estos sistemas monótono-teístas se caracterizan por negar el devenir y privilegiar al ser, fijándolo y creando con él sistemas piramidales inmutables regidos por un principio estructurante (El sol o Dios) que no sólo le otorgaban fundamento al mundo sino también determina la conducta de los hombres, estableciendo el bien y el mal; el hombre veraz diferenciado del mentiroso.

Platonismo es toda teoría que escinde la realidad en dos mundos: un mundo verdadero, dado a la razón, inmutable y objetivo, y un mundo aparente, dado a los sentidos, cambiante y subjetivo. 
La filosofía y la religión son una forma de platonismo y defienden la misma concepción de la realidad, aunque con palabras distintas. Platón articuló con precisión y radicalidad esta tesis básica del pensamiento occidental; por lo demás, el platonismo, gracias al cristianismo, se ha instalado en la cultura y viene a ser la actitud de todos los hombres de nuestra civilización. Para el platonismo la realidad no cambia y lo que cambia no es real; el auténtico ser es inmutable. La filosofía nace con el paso del mito al logos y la superación de las des­cripciones del mundo basadas en la imaginación y la narración metafórica por las descripciones racionales, precisas y objetivas, que ofrecen conceptos antitéticos (ser/apariencia, razón/sentidos, alma/cuerpo, lo permanente/el cambio, unidad/multiplicidad). 


Nietzsche es conciente de que su mayor enemigo no es ya Dios porque el ya ha anunciado su muerte. Su enemiga es ahora la sombra del Dios muerto. Nietzsche advierte que la sombra actúa de manera tal que es defendida por quienes fueron los asesinos de Dios como si no se tratara de una consecuencia de este. Nietzsche reconoce la complejidad de la acción de la sombra, ve una lógica en ella aún más perversa y difícil de visualizar. 

La metafísica platónica sigue estructurando las prácticas cotidianas de los seres humanos a través de la sombra de Dios . En este sentido Nietzsche exclama ¡también nosotros debemos vencer su sombra!, en tanto “sujetos” a estas estructuras fijas, piramidales a partir de las cuales se construyen subjetividades, la subjetividad de todos nosotros. Nosotros, quienes por algún motivo o por otro, seguimos sosteniendo al Dios muerto sobre nuestras espaldas. Nietzsche mismo está incluido en el “también nosotros” de la exclamación, él era conciente incluso que su pensamiento en un futuro también sería objeto de martillazos, porque la sombra se instala sin ser percibida.

Pero también existen quienes viven en el nihilismo absoluto producto de haber matado a dios y a su sombra y ver al mundo estructurado como si dios continuara con vida. Quizás a ellos Nietzsche dedica lo citado en el apéndice, quizás de ellos será el futuro; de ellos y de sus “nuevas luchas” con las cuales vencerán la sombra divina .


Reivindicación de la tesis del eterno retorno como signo de vitalidad


          Esta concepción del tiempo consiste en aceptar que todos los acontecimientos del mundo, todas las situaciones pasadas, presentes y futuras se repetirán eternamente. Según la tesis del eterno retorno todova a repetirse un número infinito de veces, lo cual implica que las personas conocidas volverán a estar presentes, pero también el resto de los seres (animales, plantas, objetos inertes), y volverán las mismas cosas con las mismas propiedades, en las mismas circunstancias y comportándose de la misma forma. Para la defensa de esta extraña teoría Nietzsche alega el siguiente argumento: dado que la cantidad de fuerza que hay en el universo es finita y el tiempo infinito, el modo de combinarse dicha fuerza para dar lugar a las cosas es finito; pero una combinación finita en un tiempo infinito está condenada a repetirse de modo infinito; luego todo se ha de dar no una ni muchas sino infinitas veces. Sin embargo, cabe entender también la tesis del eterno retorno como la expresión de la máxima reivindicación de la vida, como una hipótesis necesaria para la reivindicación radical de la vida: la vida es fugacidad, nacimiento, duración y muerte, no hay en ella nada permanente; pero podemos recuperar la noción de permanencia si hacemos que el propio instante dure eternamente, no porque no se acabe nunca (lo cual haría imposible la aparición de otros instantes, de otros sucesos) sino porque se repite sin fin. En cierto modo, Nietzsche consigue con esta tesis hacer de la vida lo Absoluto. 

La voluntad de poder, “esencia” de la vida

        Es el principio básico de la realidad a partir del cual se desarrollan todos los seres, la fuerza primordial que busca mantenerse en el ser, y ser aún más. Nietzsche cree que en todas las cosas encontramos un afán por la existencia, desde el mundo inorgánico hasta el mundo humano, pasando por todos los distintos niveles de seres vivos. Todas las cosas son expresión de un fondo primordial que pugna por existir y por existir siendo más. Sus escritos anteriores a 1890 (fecha en la que le sobrevino la locura) eran esencialmente críticos con los esquemas mentales que han dominado toda nuestra cultura desde sus mismos orígenes –el platonismo–. Sin embargo, en su última obra escrita en la cordura (“La voluntad de poder”) Nietzsche intentó describir su visión positiva de la realidad, que coincide con la que presentó ya en su primera obra, “El nacimiento de la tragedia”, con la noción de lo dionisíaco. Las características que para él tiene la realidad, el ser (por lo tanto, la voluntad de poder) son:
  • irracionalidad: la razón es sólo una dimensión de la realidad, pero ni la más verdadera ni la más profunda pues el mundo no es racional sino caos, multiplicidad, diferencia, variación y muerte, y en el hombre la razón no tiene –ni debe tener– la última palabra, puesto que siempre está al servicio de otras instancias más básicas como los instintos o las emociones; 
  • inconsciencia: la fuerza primordial que determina el curso de todas las cosas no es consciente, aunque esporádica y fugazmente se manifiesta de este modo precisamente en los seres humanos; pero incluso en este caso la consciencia no tiene carácter sustantivo, ni crea un nivel de realidad nuevo o independiente;
  • falta de finalidad: las distintas manifestaciones que toman las fuerzas de la vida, sus modificaciones y consecuencias, no tienen ningún objetivo o fin, no buscan nada, son así pero nada hay en su interior que les marque un destino; Nietzsche declara con ello el carácter gratuito de la existencia;
  • impersonalidad: esta fuerza no puede identificarse con un ser personal, se trata en realidad de un cúmulo de fuerzas, no de una básica que supuestamente esté a la base de todas las visibles; un cúmulo de fuerzas que buscan la existencia y el ser más, compitiendo en dicho afán entre sí, enfrentándose y aniquilándose.



       Hay que recordar que Nietzsche no entiende por “voluntad” lo que habitualmente llamamos con este término: 





para nosotros  es lo que nos permite tener actos de querer,  la fuerza que descansa en nuestro interior gracias a la cual dirigimos nuestra conducta y con la que somos capaces de realizar nuestros fines conscientes. 








domingo, 14 de octubre de 2012

Ensayo sobre el tiempo X : Conclusiones


El tiempo es sucesión, y como tal, exige de un segundo instante temporal para que se traslade el primero;un tercer instante para que transcurra el segundo, y así hasta el infinito. El verdadero tiempo para John Dunne (An Experiment with Time y Nothing Dies), es el inalcanzable ultimo termino de una seria infinita de instantes...

La eternidad(Es/T parte 9)



Los teólogos definen a la eternidad como la simultanea y lúcida posesión de todos los instantes del tiempo y la declaran como uno de los atributos divinos. Dunne supone que ya es nuestra la eternidad y que los sueños de cada noche son prueba de ello.


Soñar es coordinar los vistazos de una contemplación infinita y simultanea de tiempo y urdir con ellos una historia, o una serie de historias.  
Dunne asegura que en nuestra muerte aprenderemos el manejo feliz de la eternidad. Recobraremos todos los instantes de nuestra vida y los combinaremos como nos plazca.


Para Berkeley es tiempo es: la sucesión de ideas que fluye uniformemente y de la que todos los seres participan ; para David Hume es: una sucesión de momentos indivisibles[...]Somos una colección de persepciones, que se suceden unas a otras con inconcebible rapidez...en fin para los idealistas el mundo esta hecho de un tiempo absoluto, un laberinto, un caos, un sueño.

Borges opina al respecto: [...]cada instante es autónomo  Ni la venganza ni el perdón ni las cárceles ni siquiera el olvido pueden modificar el invulnerable pasado. No menos vanas me parecen la esperanza y el miedo, que siempre se refieren a hechos futuros; es decir, a hechos que no nos ocurrirán a nosotros que somos el minucioso presente.[...] cada momento que vivimos existe, no así su imaginario conjunto. Si el tiempo es un proceso mental ¿Como pueden compartirlo millares de hombres, o aun dos hombres distintos?.

Comparto para apoyar esta opinión un relato del maestro, "Sentirse en Muerte"
No creí, no, haber remontado las presuntivas aguas del Tiempo; más bien me sospeché poseedor del sentido reticente o ausente de la inconcebible palabra eternidad. Sólo después alcancé a definir esa imaginación.
La escribo, ahora, así: Esa pura representación de hechos homogéneos —noche en serenidad, parecita límpida, olor provinciano de la madreselva, barro fundamental— no es meramente idéntica a la que hubo en esa esquina hace tantos años; es, sin parecidos ni repeticiones, la misma. El tiempo, si podemos intuir francamente esa identidad, es una delusión: la indisolubilidad de un momento de su aparente ayer y otro de su aparente hoy, basta para desordenarlo.
Apelando al sentido común es evidente que solo se se tiene certeza de este instante, el presente...

"Hoy es siempre todavía, toda la vida es ahora"(Es/T parte 1)  


Shopenhauer(El mundo como representación y voluntad) escribe al respecto:
La forma de la aparición de la voluntad es sólo el presente, no el pasado ni el porvenir; estos no existen más que para el concepto y por el encadenamiento de la conciencia, sometida al principio de la razón[...]El tiempo es como un circulo que girara infinitamente.... 
Por eso debemos disfrutar del presente:

Carpe Diem(Es/T parte 2)


Si vives cada día de tu vida como si fuera el ultimo algún día tendrás razón(Es/T parte 3)

Aunque el presente quizás no exista(Es/T parte 4): 


El presente es esa circunstancia que desaprovechamos y dejamos pasar y no nos damos cuenta que ha sucedido hasta que forma parte de ese pozo sin fondo al que llamamos pasado.
El pasado es inalterable...

Somos lo que fuimos(Es/T parte 5) 


Y el futuro es incierto...(Es/T parte 6)


Si, según lo expresado por Shopenhauer el tiempo es una rueda que gira de manera inifinita, eso nos lleva a Nietzsche y el Eterno Retorno(Es/T parte 7), idea que antes fue expuesta por Platon en El timeo...

El tiempo y los ciclos Planetarios(Es/T parte 8)


Antes había remitido al sentido común pero como estoy loco prefiero algún textos budistas que dicen que el mundo se aniquila y resurge 6500 millones de veces por día...como un fénix. 








martes, 11 de septiembre de 2012

Ensayo Sobre el Tiempo VII: El Eterno Retorno

El tiempo transcurre inevitablemente, es en vano escribir...mas aun aun si uno escribe sobre el tiempo (ese gran problema de la metafísica).
Yo escribo un ensayo sobre el tiempo:




Hace mucho que no escribo sobre este tema, ¿o tal vez lo hago todo el tiempo?. Me parece que ya viví esta situación, estar tecleando para que las palabras creen un nuevo universo...
Hay situaciones que nos hacen creer que la sucesión de momentos se da en forma cíclica, todo vuelve a repetirse y sientes un Deja Vú...volverán las mismas cosas con las mismas propiedades, en las mismas circunstancias y comportándose de la misma forma.

ETERNO RETORNO 



La idea de eterno retorno se refiere a un concepto circular de la historia o los acontecimientos. La historia no sería lineal, sino cíclica. Una vez cumplido un ciclo de hechos, estos vuelven a ocurrir con otras circunstancias, pero siendo, básicamente, semejantes.

El eterno retorno es una concepción filosófica del tiempo postulada en forma escrita, por primera vez en occidente, por el estoicismo y que planteaba una repetición del mundo en donde éste se extinguía para volver a crearse. Bajo esta concepción, el mundo era vuelto a su origen por medio de la conflagración, donde todo ardía en fuego. Una vez quemado, se reconstruía para que los mismos actos ocurrieran una vez más en él.


¿Por qué Nietzsche propone esta extraña teoría? Cabe presentar dos interpretaciones:

1- La primera se refiere al “argumento” que presenta en su defensa, argumento que se expresa casi de forma matemática: dado que la cantidad de fuerza que hay en el universo es finita y el tiempo infinito, el modo de combinarse dicha fuerza para dar lugar a las cosas que podemos experimentar es finito. Pero una combinación finita en un tiempo infinito está condenada a repetirse de modo infinito. Luego todo se ha de dar no una ni muchas sino infinitas veces.

2- Sin embargo, es posible entender también la tesis nietzscheana del eterno retorno como la expresión de la máxima reivindicación de la vida, como una hipótesis necesaria para la reivindicación radical de la vida: la vida es fugacidad, nacimiento, duración y muerte, no hay en ella nada permanente . Pero podemos recuperar la noción de permanencia si hacemos que el propio instante dure eternamente, no porque no se acabe nunca (lo cual haría imposible la aparición de otros instantes, de otros sucesos) sino porque se repite sin fin. En cierto modo, y aunque pueda parecer paradójico, Nietzsche consigue con esta tesis hacer de la vida lo Absoluto. “¿Qué sucedería si un demonio... te dijese: Esta vida, tal como tú la vives actualmente, tal como la has vivido, tendrás que revivirla... una serie infinita de veces; nada nuevo habrá en ella; al contrario, es preciso que cada dolor y cada alegría, cada pensamiento y cada suspiro... vuelvas a pasarlo con la misma secuencia y orden... y también este instante y yo mismo... Si este pensamiento tomase fuerza en ti... te transformaría quizá, pero quizá te anonadaría también...¡Cuánto tendrías entonces que amar la vida y amarte a ti mismo para no desear otra cosa sino ésta suprema y eterna confirmación!” (Friedrick Nietzche-“La Gaya Ciencia”).



En el "eterno retorno" como en una visión lineal del tiempo, los acontecimientos siguen reglas de causalidad. Hay un principio del tiempo y un fin, que vuelve a generar a su vez un principio. Sin embargo, a diferencia de la visión cíclica del tiempo, no se trata de ciclos ni de nuevas combinaciones en otras posibilidades, sino que los mismos acontecimientos se vuelven a repetir en el mismo orden, tal cual ocurrieron, sin ninguna posibilidad de variación. En su obra La gaya ciencia Nietzsche plantea que no sólo son los acontecimientos los que se repiten, sino también los pensamientos, sentimientos e ideas, vez tras vez, en una repetición infinita e incansable.

Esta idea fue retomada después por Friedrich Nietzsche en su libro Así habló Zaratustra, donde el protagonista descubre esta visión del tiempo y queda desmayado por la impresión. Zaratustra despierta después de siete días de inconsciencia y sus animales lo halagan diciéndole que es el maestro del eterno retorno de lo mismo.

Sólo a través de la realización de que el "eterno retorno" incluye tanto los fracasos como los éxitos logra "despertar" del estado de trance en el que está, sabiendo que, aunque el Hombre vuelva a ser Mono, nuevamente Zaratustra aparecerá para predicar el Übermensch (superhombre o suprahombre), nuevamente se dará cuenta de lo que es el "eterno retorno" y nuevamente despertará.

El valor del concepto de eterno retorno ha sido tan discutido como poco entendido. En general, se le considera únicamente desde el punto de vista cronológico, en el sentido de repetición de lo sucedido. Pocas veces es pensado como uno de los conceptos más poderosos de la filosofía moral de todos los tiempos:
"Obra de modo que un horizonte de infinitos retornos no te intimide; elige vivir de forma que si tuvieras que volver a vivir toda tu vida de nuevo, pudieras hacerlo sin temor". Nietzsche, en su teoría del eterno retorno, nos enseña sólo una cosa: el hombre logrará transformarse en el SuperHombre cuando logre vivir sin miedo.



martes, 18 de enero de 2011

Der Wille zur Macht- Voluntad de Poder

El concepto de la voluntad de poder en el pensamiento de Nietzsche ha cobrado muchas interpretaciones, siendo la más notable la apropiación por el Nazismo como el deseo por el poder y del poder (poder entendido en este caso como el concepto más limitado de "dominación"). Algunos Nazis como Alfred Bäumler también plantearon una interpretación biológica de la Voluntad de poder, equiparándolo con una forma de darwinismo social, a pesar de que Nietzsche criticó a este último en sus obras.
Esta interpretación fue criticada por Martin Heidegger en sus cursos de 1930 acerca de Nietzsche. Por "Wille zur Macht", Nietzsche no se refería a un poder físico o político, sino que a la "Voluntad de poder" como un concepto particular e inédito, a diferencia de la unión de dos conceptos por separados: Voluntad y poder.
A diferencia de la conceptualización biológica y voluntaria de la Wille zur Macht, Heidegger y Deleuze han propuesto que la Voluntad de poder y el eterno retorno deben considerarse en conjunto. Primeramente, el concepto debe ser contrastado con la "Voluntad de vivir" de Schopenhauer y considerar el trasfondo y críticas de Nietzsche a Schopenhauer.
Schopenhauer planteaba una "voluntad de vivir", en el que las cosas vivientes se encontraban motivadas por la sustentación y desarrollo de sus propias vidas. En cambio, Nietzsche planteaba una voluntad de poder en la que las cosas vivientes no sólo se encuentran motivadas por la mera necesidad de mantenerse vivas, sino que, en realidad tenían una gran necesidad de ejercer y utilizar el poder para crecer y expandir sus fortaleza y posiblemente para someter otras voluntades en el proceso. Nietzsche veía la "voluntad de vivir" como secundaría de una primaria "voluntad de poder" y mejoramiento o afirmación de la vida. De este modo, se oponía al darwinismo social en la medida en que criticó la validez del concepto de adaptación, que consideraba una "voluntad de vivir" estrecha y débil.
Otro punto particular de la voluntad de poder es que es un proceso de expansión de la energía creativa que de acuerdo con Nietzsche era la fuerza interna fundamental de la naturaleza.
En definitiva, el hombre que guía su vida según la voluntad de poder (el superhombre), es un hombre que intenta siempre superarse a sí mismo, mejorarse en todas sus facetas, etc. No tiene en cuenta lo que los demás piensen o digan de él, se enfrenta a la vida y asume la realidad, procura vivir de una manera tal que si tuviera que vivir de nuevo infinidad de veces esa misma vida, sea feliz al hacerlo. Es un hombre libre, una persona capaz de generar su propio sistema de valores identificando como bueno todo lo que procede de su genuina voluntad de poder.
El fascismo queda completamente fuera de la imaginación de Nietzsche. El hecho de que la burguesía alemana confundiese la irrupción nazi con los sueños de Nietzsche acerca de la barbarie renovadora de la cultura, fue el más estúpido de los malentendidos. No diré nada del desprecio de Nietzsche por todo nacionalismo, de su odio al "Reich" y a la entontecedora política alemana del poder, no diré nada de su europeísmo, de su mofa del antisemitismo y la entera patraña racista

PRO Vida

Sonría lo estamos Filmando